- Diríjase a sotavento, hacia la playa!
- Como ordene mi capitán!
- Señor Stepanov!
- Si, mi Capitán!
- Coloque toda la artillería apuntando a babor!
- A sus órdenes!
- Señor d'Alembert!
- Si, mi capitán!
- Entrégueme el timón, y con el Señor Parker y todos los demás disponibles colóquense a estribor!
- Como ordene mi capitán! Puedo discrepar?
- Haga como le ordeno!!
- A mi orden, todos pasarán al mismo tiempo a babor!
- Señor Stepanov, prepárese a disparar con todo lo que tiene!
Vitia no lo puede creer, ante sus ojos solo ve mar abierto, y ha recibido la orden de estar listo para disparar con todo. Pero como buen marino, se prepara para cumplir la orden, así sea lo último que haga. Los de cubierta están algo preocupados, incluso el buen Gombo, mira con extrañeza a William que se aferra frenéticamente al timón del viejo barco, y que calcula algo mentalmente. O reza?. No sabe que pensar, pero sabe que William algo se trae en mente, pues ya los portugueses están literalmente pisándoles los talones. Solamente Theo sonríe maliciosamente, y al parecer ya entendió lo que pretende hacer Will, y todo su cuerpo se enerva como preparándose para lo que viene, y no le sorprende cuando Will ordena:
- Soltar el ancla de proa!!
Antes de explicar nada, ya Theo a soltado la mencionada ancla, y grita: Todos a babor y sujetense, por los mil demonios!!!
Al hacer esto, la embarcación se inclina algo a babor, guiado por el peso de los cañones y la tripulación, y anclado en la proa, empieza a hacer un giro, cambiando de dirección. Theo ya se encuentra con un hacha en la mano, cuando en el momento preciso, Will grita:
- Cortar el ancla!!!
Y todo sucede en cuestión de segundos. El barco, guiado con un potente impulso, se lanza como con un resorte en dirección perpendicular al galeón portugués que se acerca a toda vela, y que no ha podido maniobrar en absoluto, ya que la maniobra de Will fue demasiado rápida. Con la inclinación y el cambio de dirección prácticamente termina por empotrarse en la popa del galeón portugués y es ahí donde Vitia escucha el :
- Fuego!!
- Fuego!!
Los cañones descargan sus bocanadas de pólvora y muerte, y perforan toda la cuaderna enemiga, haciendo añicos su base y parte de la quilla, y además con la potencia de los disparos, hacen que el viejo galeón de Will se desprenda del barco perseguidor y continúe su ruta en dirección opuesta.
Theo con los de cubierta tuvo que repeler a los que lograron abordar la nave, y a los demás los lanzaron al agua, a ver si nadando pueden retornar a su barco casi destrozado, y a punto de hundirse.
- Hurra!!
- Bravo!!
- A ver si pueden atraparnos, portugueses del demonio!!!
- Mejor atrapen a su puta madre!!
- Y cójanse a su hermana!!!
- Ja, ja, ja...
- Y díganle a sus compinches españoles que el Capitán Grant los estará cazando a todos!!
Mientras el galeón portugués de combate se va a pique, y los sobrevivientes se lanzan al mar, para tratar de nadar hasta la orilla, el viejo galeón español al mando de William se dirige en dirección a la inmensidad del océano, como retando a todos los poderes de la naturaleza, e incluso a los mismos dioses, muy seguro de su poder y de su destino.
- Reporte de daños, señor d'Alembert.
- Estamos jodidos.
- Así de simple?
- Como la luz y las tinieblas, mi capitán.
- Detalles?
- La proa tiene un forado enorme, perdimos el palo mayor, el timón parcialmente dañado, forados en ambos lados, capacidad de maniobrar solo al 10%, velocidad, casi como una tortuga coja, y con muletas.
- En pocas palabras?
- Ya lo dije, estamos jodidos. Ah, también perdimos a dos tripulantes, que ya pasaron a ser comida de pez y crustáceos.
- Bien, es suficiente. Existe la posibilidad de reparar los daños?
- En un astillero militar, con mucho dinero, suerte, y mucha fe, si. No tenemos nada de eso. Así que esperemos encontrar alguna isla, ya que nos dirigimos en forma perpendicular a las costas continentales, y creo que estamos algo alejados de América. Así que, o encontramos una isla, o nos encuentran los españoles, los portugueses, los ingleses o alguien mas que quiera colgarlo, o nos cae una pequeña llovizna y nos manda a pique. Cualquiera de las cosas nos dará un final no muy feliz. Así que espero mi capitán se haya aderezado lo suficiente para ser comida de tiburones.
- Suficiente Théodore, basta. Ya entendí, estamos jodidos, así que, pidamos perdón por nuestros pecados, y encarguemos nuestras almas.
- Amén.
Al revisar el viejo galeón, los recién estrenados piratas encuentran la razón principal de la tan ardua persistencia en perseguirlos, tanto de portugueses como de españoles: oro. Hay un cargamento en el fondo de la bodega que llena casi dos baúles con monedas de oro, y cinco de plata. La algarabía se desata en la pequeña tripulación, mas aún al descubrir un pequeño tonel de ron, y algo de galletas.
- Los dioses aún nos quieren vivos, no los defraudemos, - señala Vitia muy ceremonialmente, y se empuja una taza entera de ron, sin hacer ni una sola mueca.
William asiente, y todos beben una medida de ron, y les vuelve el color a la piel. Y empiezan a doler las heridas. Y empiezan a rechinar los dientes.
Hay muchas heridas, sobre todo de astillas y esquirlas, Pero todas menores, aunque Vitia considera que su barba chamuscada es una afrenta, así que decide cortarla parcialmente. Theo solo tiene raspones, y el resto de la tripulación está en lineas generales bien, salvo esos dos miserables desafortunados, a uno le cayo el palo mayor, y otro fue golpeado por un asta, y prácticamente empalado. Murieron rápido, y también fueron entregados al mar sin ceremonias. Era mas difícil vivir que morir en el mar. Y ahora, estos aventureros, se encontraban a la deriva, a merced de los elementos y de la voluntad divina, a ver si logran sobrevivir, o mueren en el intento.
Con lo poco que tienen se las ingenian para intentar reparar a la viaja nave. Para aminorar el peso, desechan toda la plata de los cinco baúles, solamente conservan el oro. Aunque si sigue así, también tendrán que deshacerse del oro. Pero les es difícil tomar esa decisión. También se deshacen de los cañones, pues en caso de ser necesario pelear, no tienen ni una sola oportunidad. El oro podría servir para negociar. Y así pasan los días, el ron se acaba, las provisiones se acaban, el agua fue historia. Es fácil pescar, pero no es suficiente. Solo William se mantiene impasible en el timón, como clavado por una fuerza divina al puente. Todos esperan el momento, todos anhelan el momento, el instante preciso en que en sus oídos pueda retumbar la frase dichosa:
- Tierra a la vista!!!
- Tierra, tierra, tierra!! Theo está como loco bailando en el puesto de vigilancia.
Los demás no saben si ya perdió totalmente la cordura, o es que es un sueño más, o es que ya murieron, y la muerte les está jugando una broma pesada.
- Todos a cubierta!! A sus puestos de combate!!
La orden de William no admite objeciones. Todos se alistan para lo que venga. Solo Vitia, con algo de pereza se acerca a William, y le pregunta: y ahora, a donde voy? Ya no hay cañones, los botamos, no recuerda?
- No lo olvidé señor Stepanov, póngase a mi lado. Un brazo fuerte nunca está de más.
- Como ordene, mi capitán!
- Tierra, tierra, tierra! Sigue gritando Theo, hasta que, súbitamente cambia de tono: Mi capitán, parece que tenemos un "comité de bienvenida" muy entusiasta.
- Lo acabo de advertir, señor d'Alembert,
En la playa, una imagen roba todas las miradas: dos personas llaman a gritos en dirección del bote que se acerca, una de ellas solo grita y mueve frenéticamente los brazos, mientras la otra salta, brinca, se tira al piso, y se pone en pie de un salto en repetidas ocasiones, se arrodilla, se para, grita, canta, todo a la vez. Se nota que está muy felices de verlos, más felices que los del galeón semidestruido, que lentamente se acerca a la playa.
Una isla en medio del océano. Era la isla que tanto estaban buscando, y al fin la habían encontrado. Ya podrían reparar la nave, y quizá con suerte echarse nuevamente a la mar en busca de algún lugar donde poder adquirir provisiones, municiones y todo lo necesario para continuar con su loca aventura. Lo que no sabe Will y sus compañeros es que la isla guarda un secreto, que cambiará el curso de toda su historia.
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