- Esa si que es una nave.
- No, mi fiel Gombo, no es una nave, es LA nave, es la reina de los mares, la princesa de los océanos, la fiera de los abismos, es la Hija de los mares.
- Es muy hermosa.
- Y letal, amigo mío. El nuevo sistema de artillería inventado que le han colocado, hace que sea capaz de disparar prácticamente en todas las direcciones, además de ese innovador sistema de recarga automática permite que no sea necesario estar cargando cada cañón desde adelante, sino desde atrás y ahora no existe oponente capaz de ponerse frente a ella y salir airoso.
- Y por qué no la pinta?, solo es de color oscuro.
- Para confundirnos en las tinieblas, y porque no tenemos dinero para la pintura....
- Se terminó todo.
- Hasta el último centavo.
- Ya no tenemos mas que algunas monedas de oro. Solo nos servirá para algunas provisiones.
- Pero tenemos lo mejor de lo mejor en esta embarcación. Con ella conquistaremos el mundo- con voz entusiasta remarca Theo-. Prepárate mundo, la belle fille de la mer va a conquistarte!
Es una imponente nave, una fragata, con 26 cañones en una linea de la cubierta superior, 13 a cada lado, con tres palos, velas cuadradas que le dan gran maniobrabilidad, y una forma un poco alargada, innovadora para su época, y con una cubierta prácticamente plana, lo que ofrecía menos resistencia al aire y menos superficie de impacto para el enemigo. Además tenía una especie de lanzadores para los ganchos de abordaje, con algunos cañones en la cubierta que lanzaban granadas explosivas sobre la cubierta enemiga, diseñada para alcanzar velocidades inimaginables para su tiempo, su timón era un prodigio de la construcción de la época, que le daba gran maniobrabilidad y comando especial. Contaba con solo dos niveles debajo de cubierta: en el primer estaba la linea de cañones, y en el segundo los almacenes y los camarotes. En la cubierta un espacio para el camarote del capitán y el timonel. Y nada mas.
Simple y hermosa. Líneas perfectas, un solo color, velas iguales. Todo en su lugar, todo perfecto. Tuvieron que recoger los baúles con las monedas de oro para completar la construcción. fue un viaje sin sobresaltos hasta la pequeña isla, y de retorno también. Y valió la pena. Todos estaban listos para empezar el viaje sin retorno, con el solo objetivo de cazar barcos mercantes, obtener riquezas, dinero fácil, Vivir al 1000%, con todo lo que se pueda conseguir de lo que les queda de vida, pues todos y cada uno de ellos habían sido expulsados de sus hogares y de su patria por malentendidos, o por alguna otra cosa mas. eso ya no importaba. Era momento de tomar revancha, y tomar el mundo en sus manos, el océano y los mares los estaban esperando.
Solo William pensaba distinto. En su mente un objetivo: cazar a los buques mercantes cargados de esclavos, y liberarlos. Un romántico, un soñador. Pero era su objetivo. Nada le importaba, solamente tratar de liberar a los más que pueda, y entregar su vida en ello. Tampoco iba a distribuir el oro y las riquezas entre los pobres. No era un samaritano ni menos un santo. Pediría rescate por cada rehén, y distribuiría su tesoro entre todos, quedándose gran parte del botín. Claudius sería su banquero, y cada uno de sus tripulantes podrían tener un pequeño "ahorro" para el retiro, si es que sobrevivían, aunque eso era para vellos en este momento lo menos importante.
Zarparon en la madrugada, en silencio. Sin bullas, sin que nadie siquiera se percatara de su presencia, o en este caso de su ausencia. Muchos de los que participaron en la construcción del navio se enrolaron y partieron gustosos con la promesa de aventuras y fortuna. Se necesitarían manos hábiles para el mantenimiento. El quizá único defecto era la ausencia de un cirujano a bordo, pero ante esto Silver "cocinero" Stone ofreció sus servicios de despellejador y destripador diestro para las amputaciones que tuviesen que realizarse..
- Y está usted seguro de poder cumplir con tan delicada y desagradable tarea, señor Stone?
- Para lo que a mi me importe - responde el cocinero - carne es carne, su merced, hueso es hueso, y en mi cocina están los mejores cuchillos y machetes de todo el mundo. Ademas entre sacar las entrañas y despellejar una gallina, un cerdo o una persona humana no debe haber mucha diferencia.
- Entendido, señor Stone, no son necesarios tantos detalles. Apenas consigamos un cirujano en alguno de los barcos lo haremos "voluntario" y usted quedará revelado de esa carga.
- Pero no es una carga para mi. Al contrario, creo que yo podría hacer un corte mas limpio que cualquiera de esos cirujo asnos- repite con sarcasmo el cocinero.
Y así, casi sin darse cuenta la nueva embarcación ya se encuentra en alta mar. Mucha actividad frenética a bordo, algunos gritos, comandos de Theo, nombrado segundo de a bordo, por sus dotes de líder nato, además por el soporte de Vitia, con el que nadie se metía, salvo:
- Cuidado!
- Oso caído, oso caído!
- Mi buen señor, quien fue capaz de..?
Risas generales. Una enorme mole humana con nombre Vitia, luego de caer aparatosamente al suelo, apenas puede zafarse de las boleadoras que lo tienen atado de ambos pies, pero ya Bartolomeo lo tiene atrapado en una extraña llave, y muy silencioso le dice:
- Devuelva por favor el tocino extra, señor Vitias.
- Solamente iba a darle un mejor destino. No hay que preocuparse por un pedazo de tripas. Pero en fin, es todo suyo, estimado Bartolomeus..
- Bar-to-lo-meo! es que nadie puede pronunciar bien mi nombre?!
- Barco a la vista!!!!
- Todos a sus puestos, por los mil demonios!!
- Señor Théodore, prepare a todos para el abordaje!
- Oui, mon capitaine! Responde entusiasmado el tigre, saltando como loco sobre todos los demás, advirtiendo la adrenalina de una batalla próxima.
- Señor Vitia, levántese de una buena vez, y ponga los cañones a punto!!
- Comprendido, mi capitán! Se para Vitia y de una zancada ya está en la linea de cañones preparando la primera andanada.
- Es de bandera española!! Es un galeón español!!
- Izad la bandera española!! Una sonrisa maliciosa se dibuja en el rostro de Will. Sus queridos amigos, los españoles, a quienes tanto detesta, probarán la fin el filo de su navaja y tendrán el honor de ser bautizados por el poderío de la Hija de los mares. Al parecer la diosa fortuna lo pondría siempre para darles una paliza a estos desgraciados.
- Es un barco mercante, señor William, mi capitán.
- Lo he notado, mi estimado Gombo. Pero estos tipos siempre están armados, artillados, y como siempre, llevan uno que otro tesoro en sus bodegas. Así que, hoy recuperamos la gran inversión.
- Prepare los cañones de cubierta!!
- Prepare los lanzadores de ganchos!! Silencio! A mi orden... Fuego!!!!
- Fuego!!!
- Fuego!!
- Izad la Jolly Roger!!
Se produce una especie de baile entre la fragata pirata y el galeón español. El factor sorpresa cumple su cometido, los españoles son tomados casi desprevenidos, y sus cañones son casi pulverizados por la artillería de Vitia. En cubierta, las bombas explosivas siembran el pánico y el desorden, y los ganchos atraen al galeón, que es abordado por una jauría enloquecida que entre gritos y maldiciones destruye cualquier intento de resistencia, y en pocos minutos, se apoderan de el barco español, tomando prisioneros a la tripulación. En la bodega encuentran cargamento valioso, pero lo mas valioso en si mismo es el galeón, ya que podrán venderlo o pedir rescate, o ambas cosas, o lo que mejor salga, ya eso no importa. Los daños son menores, los cañones cumplieron su cometido a la perfección. Y el saldo es mínimo: un solo muerto del lado pirata, casi 10 del lado español. El resto tiene heridas, pero ninguna de consideración. Una lástima que el cirujano de a bordo opuso tenaz resistencia y fue abatido por un cuchillo volador de Navajas Tachini, tan certero él, que lo liquidó en el acto. También murió el capitán y el segundo de a bordo, a manos de Theo el primero y de Will el segundo. No se rindieron, una verdadera lástima.
El sol se acuna en su lecho de fuego, y las tinieblas abrazan al enorme océano. Con sus velas al viento, navegando en dirección desconocida, como retando a los elementos y al tiempo, un velero veloz y de nombre de niña, se mueve retando a los mares del tiempo, sabiendo que escribirá una historia de antología en los libros de poetas y de corsarios. Es la Hija de los mares, la niña escogida por los dioses etéreos, que desliza su silueta de nave de guerra, en los enormes confines del universo. Parado en el timón, un joven de aspecto desgreñado, pero con porte de caballero y de soldado, mirada triste y frente pensativa, asiendo fuertemente las riendas de su velero, sonríe con satisfacción, sabiendo que está de nuevo en su hábitat predilecto, y que hará lo que siempre quiso hacer: una vida de aventura.
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