viernes, 8 de mayo de 2015

La hija de los mares. Capítulo 2 - La fuga.

Capítulo 2 - La fuga.

Apenas repuesto de sus heridas de combate, William se dirige hacia cubierta, observa hacia un lado el puerto bullicioso y caótico, mundano y sucio, y hacia el otro lado la línea de horizonte donde mueren los astros y se pierden las esperanzas. El mar eterno y glorioso, cuna y tumba de héroes y villanos, de hazañas y tragedias. No conoce otro hogar, no sabe qué es vivir apartado de un barco, de la brisa marina y de la inmensidad de los vastos océanos.

Ha recorrido el mundo entero conocido a borde de navíos de guerra y de carga, ha participado en combates, asaltos terrestres, ha sido herido múltiples veces, en dos ocasiones capturado, pero también oportunamente liberado. Ha visto hundirse sus embarcaciones con toda la tripulación y ha estado a la deriva en alta mar hasta por dos meses, flotando en una pequeña barcaza, alimentándose de peces y de agua de la lluvia.

Amores ha tenido muchos, como buen marino. Una mujer diferente en cada puerto. Ha pagado por amor, bebe hasta la última gota del último jarro. Sabe que hoy es lo único que importa. Las heridas ya cicatrizaron y hoy nuevamente se enfrentará al fuego y espadas enemigos, enfrentará a la muerte con el aplomo de siempre. "Querida amiga, elegante dama, señora muerte, dame la gracia de partir con honor y gloria, en el fragor de un combate, alcanzado por una espada, o volando en mil pedazos por una granada"

La vida en el mar es lo único que conoce. Apenas tiene 25 años y ya es un viejo lobo de mar. Conoce todos los secretos de una nave, se ha desempeñado desde cocinero hasta timonel, ya que se embarcó a los quince años. Todos han notado que en la fila de los fusileros y en el abordaje es sumamente eficiente y letal, y que por alguna razón es siempre obviado por la muerte. Tamaña suerte la suya. Espadachín diestro y letal, tiene una puntería formidable con las armas de fuego, y ha aprendido el manejo del cuchillo con tal precisión y sigilo, que a veces los oficiales de a bordo le tienen miedo.

William R Grant, abandonado en un orfanato al nacimiento, con una nota indicando su nombre, nunca supo que significa la R. Apenas pudo escapó y se ofreció de voluntario en un barco mercante. Posteriormente, con la edad apropiada, se presentó a la armada real. Quería más acción, quería ser parte de la armada más poderosa del mundo entero. Y fue aceptado. Ese mismo día conoció a John J Jones, que llegó a filas unas horas después. Se convirtieron en grandes amigos. William tuvo algo más de suerte, ya que por sus habilidades de marinero, lo ascendieron antes. Igual estaban juntos en todo momento. O casi. En fin, nunca supo quien partiría primero, pero tenían un acuerdo, no dejarse morir lentamente, y siempre ayudarse mutuamente.

"El mar, el océano, el inmenso e imponente océano. Eres mi cuna, y también espero que en el momento final me recojas en tus brazos... "

Un sonido extraño, como una especie de música gutural, lo saca de sus meditaciones. Viene de la bodega. Mas que una canción, parece un lamento. Baja sigilosamente hacia la bodega de carga, y al levantar la mirada encuentra al esclavo, aún encadenado, cubierto de harapos desgarrados, volteado hacia la pared, mostrando su espalda con rastros de sangre y huellas de haber sido azotado. Es costumbre universal azotar a los esclavos para evitar desobediencia y evitar que huyan. No hay otra manera de someterlos. Pero, se siente compungido. Pensar que pudo haber muerto, que quizá el matador español le hubiese hecho un favor al liberarlo de esta cruel y tormentosa vida. Un leve remordimiento atrapa a su corazón envejecido.

Vaya, "envejecido" a los 25 años. Son apenas 10 años en el mar, y ya se siente parte de él, y se está convirtiendo en un blandengue.

Coge un poco de agua, algo de ron. Se acerca a Gombo.

- Bebe.
- Gracias. Responde en un inglés masticado, pero bien pronunciado.
- Cómo aprendiste a hablar en mi idioma natal? Pregunta William, algo desconcertado.
- Soy de Virginia.
- De las colonias?
- Exacto, pero mis padres son de Angola. Fueron capturados por españoles, el barco de transporte hundido por holandeses y vendidos por éstos a los ingleses. Yo nací ahí. Pero luego, me vendieron junto a mis hermanos, ya que mi amo quedó en la ruina. Éramos trasladados hacia una colonia española, hasta que ustedes llegaron.

Todo esto lo refirió Gombo de un tirón, como quien recita un poema. También dijo que su nombre de bautizo era Gabriel Parker, pero que su verdadero nombre, de su tribu, era Gombo. Y que ahora que estaba solo, ya nada le importaba. No tenía a nadie en este mundo. Y lo que estaba cantando, era la canción con la que su madre lo arrullaba. Su madre. Había muerto con la malaria. Aún el era un niño, y su padre, aunque viejo, también fue vendido. Pero no sabe a donde ni a quién.

Piensa unos segundos, y no sabe porqué toma esa decisión. Lo libera de sus cadenas. El guardia está borracho y felizmente dormido. En cubierta no hay prácticamente nadie, y la tarde ha traído sombras y niebla.

- Tome, señor Gabriel Parker, Gombo. Este cuchillo le perteneció a un oficial inglés, muerto en combate. Con mucha suerte y mucha más destreza, podrá cruzar el canal, y ruegue a Dios y a sus dioses de encontrarse con los franceses. Ellos, bien sabido es, nos odian a muerte. Puede mostrar el cuchillo y aducir que ha huido y dado eterno descanso a su amo inglés. Será bien recibido. Y que tenga suerte, mucha suerte.

- Por qué lo hace?

- Ya no pregunte estupideces, que yo mismo no entiendo. Y apúrese, que me arrepiento.

Y sin decir más, luego de haber entregado unas viejas ropas que ha hurtado, y el cuchillo de empuñadura de marfil viejo, empuja a Gombo y el pequeño bote a mar abierto, esperando no haberse equivocado al haber hecho caso a sus instintos.

Se para nuevamente sobre cubierta. Aspira el aire espeso, salino y húmedo de la noche. Nuevamente es abordado por sus recuerdos, necesita un buen trago de ron y algo de compañía. Se dirige al puerto, a paso cansino y lento. La bulla que impera en las cantinas y bares, no hacen que note que en cubierta del navío se ha dado la alerta general.


miércoles, 6 de mayo de 2015

La hija de los mares. Capítulo 1 - Gombo.

Capítulo 1 - Gombo.

- Y bien, mi querido amigo. Está listo para entregar su alma al diablo.
- Lo que es yo, estimado señor Jones,  aún pretendo darle lata a nuestros amigos españoles, y no es mi intención librarlos de mi grata compañía tan pronto. Primero les haré el favor de abandonar este valle de lágrimas a la mayor cantidad posible de ellos.
- Si es que antes no le hace el favor a usted uno de ellos, mi querido señor Grant.
- No será así. Y en esta ocasión tendrán el placer de caer rendidos a mis pies... Ja, ja ja.
- No sin antes hacer una real reverencia... Ja, ja, ja.

- Fuego!
- Fuego!

El sonido de los cañones ensordece a los marineros. Por todos lados vuelan trozos de madera astillados, metralla candente, sangre y partes de cuerpos mutilados.  Gritos de dolor, gritos de furia. Solo los asaltantes de su real majestad se mantienen firmes, con una mirada impasible, serena y tranquila, esperando la orden de abordaje. En primera fila, el sargento William R Grant al lado de su fiel amigo el cabo John J Jones por enésima vez se aprestan para participar en un abordaje. Frente a ellos, los gritos ensordecedores en la tripulación del galeón español muestran que la artillería inglesa en mas efectiva que la española y las bajas y daños en el lado español son superiores.

- Al abordaje!
- Al abordaje!

Se cruzan los tablones, y los primeros de la fila caen bajo el certero tiro de los fusileros, pero ya la segunda fila está empujando y se abren paso para, con los sables y bayonetas, crear estragos en las filas enemigas. Gritos de dolor y de furia, gritos de guerra y de muerte.Cesan los cañones, es tiempo de la brutal embestida humana.

A fuerza de entrenamiento y experiencia de combate, el sargento Willian R Grant se abre paso entre la caótica multitud y se dirige al puente. De un certero tiro pone fuera de combate al timonel, dejando el comando del galeón español a la deriva, y, sin darse cuenta, se pone frente a frente al que podría ser el capitán del navío abordado, que acaba de eliminar de una certera estocada a uno de sus compañeros de lucha.

Se miran por un segundo, el español hace un gesto que lo pinta de cuerpo entero. Es noble, es aguerrido, y la forma de manejar la espada demuestra que no es la primera vez que está en situación semejante. La altivez de su mirada, la elegancia de sus movimientos, lo hacen un digno oponente para cualquier combatiente. William no se inmuta, ataca en forma metódica y sin apuros, midiendo cada uno de los pasos y movimientos de tan formidable oponente.

Un dolor punzante en la pierna derecha y un ligero cosquilleo le indican que ha sido herido. El furor de la lucha y la adrenalina hacen que siga peleando,sin prestar atención a la lesión sufrida. El ataque del español es efectivo y abrumador, tanto así, que trastabilla y resbala por las escaleras. El español no se inmuta. Se mantiene en la cima del puente, mirando en dirección de William, que yace indefenso en el piso. Recupera su sable, y con un elegante movimiento, el sargento Grant está nuevamente en el puente batallando con el capitán español.

Un par de lances, y en una maniobra extraña, con una estocada limpia, Grant  pone fuera de combate al español. Cae aparatosamente, exhalando un extraño estertor con el último aliento.

Como por arte de magia, la lucha se detiene. Lo españoles sobrevivientes deponen la armas, y levantan los brazos en signo inconfundible de rendición incondicional.

El breve silencio es roto por unos sonidos inconfundibles de disparos, seguido de gritos y sonidos de forcejeo que provienen de las bodegas de abajo.

Con un movimiento ágil, Grant se desliza hacia la entrada de las bodegas, y descubre una imagen macabra. Con las manos ensangrentadas, y blandiendo una espada, un fornido hombre está dando muerte a uno de los esclavos encadenados en la bodega de carga. Ya hay varios cuerpos inertes, y solamente uno mas se mantiene de pie, esperando su final a manos del matador.

Casi sin pensarlo, William se abalanza sobre el atacante, y con un gran porrazo en la nuca lo deja fuera de combate. Patea la espada del caído, y dirige su mirada hacia el montón de cadáveres aún sangrantes. Mira al sobreviviente. Tiene una mirada perdida, de desaliento y desesperanza, Nota unas extrañas marcas en su rostro, que aunque joven, están surcados por marcas de mil tormentos. Lo escruta, no está lastimado, Aligera sus cadenas, y permite que estire un poco las manos.

- Cómo te llamas? Pregunta en inglés, francés y español mal pronunciado.
- Gombo. Es la única y lacónica respuesta.

- Tardará mucho, señor Grant, de cortejar a su nueva conquista? El capitán lo solicita en la cubierta.
- No es hora de bromas, estimado Jones. Este pobre infeliz acaba de perder al parecer a toda su familia.

Notan que el esclavo de piel oscura como la noche sin luna, mira fijamente hacia los cuerpos inertes caídos al lado. Tienen unas marcas extrañas en el cuerpo y rostro similares. Pobres brutos, piensan para sí los guerreros, fueron sacados a la fuerza de sus aldeas, transportados como ganado, vendidos como mercancía, y terminan sus días acuchillados por sus cuidadores, para no ser utilizados por el enemigo.

Es cierto, la vida del soldado es dura, en una nave de guerra es mas dura aún. Pero nada se compara al destino cruel de los que son arrebatados de sus casas para ser convertidos en bestias de carga a servicio de cualquier desalmado. Es el cruel destino de un esclavo.

- Se puede saber porqué no capturó con vida al Capitán del galeón, señor Grant.
- No pude aprehenderlo, milord. Lastimosamente tuvo que enfrentarse al filo de mi bayoneta, y no salió airoso de este lance.
- Y que es lo que tiene usted para mí, señor? Pregunta el capitán inglés dirigiendo su mirada hacia el esclavo que se encuentra parado detrás de Grant, al lado del cabo Jones.
- Hmm, es uno de los esclavos que tenían en la bodega, milord. Lastimosamente el resto del cargamento fue fatalmente dañado.
- Muy dañado?
- Irreversible mente, milord?
- Es decir, quedaron inutilizados?
- En forma permanente, milord.
- Es una lástima, ya que esta carga es muy valiosa para los intereses de la corona. Tome todas las previsiones para que el "cargamento" sea tratado adecuadamente.
- Como ordene, milord.
- Ah, y la próxima vez que tenga a un noble de tan alto rango frente a su espada, háganos el favor de capturarlo vivo, señor Grant, aún a costa de su propia vida.
- Como ordene, milord.

Nunca cumple al pie de la letra las órdenes de los oficiales. Es una de las razones por las que aún está con vida. Es un soldado y un marino notable. Es tan útil en combate como 10 similares, y con su compañero Jones, son considerados afortunados, ya que hasta ahora solo han tenido heridas superficiales, y no están mutilados.

- Ejem, señor Grant. Cámbiese esos pantalones, que lleva demasiada sangre empapada.

Un ligero mareo y la oscuridad se apodera de sus ojos. Cae pesadamente cuan largo es, sobre la cubierta. Ha sangrado demasiado, y ha perdido la consciencia. Lo último que siente son unos poderosos brazos que amortiguan su caída y un extraño olor a quemado en sus narinas.

El sargento Grant es auxiliado inmediatamente, la cortada en la pierna es limpia, fue rápidamente suturada y desinfectada. El cirujano de a bordo hace un trabajo impecable. Se recupera en su litera, y en sus sueños y pesadillas ve a un monstruo alimentándose de entrañas humanas y sangre viva.

Al despertar recibe con alegría los alimentos. A su lado, su inseparable amigo Jones, también vendado.

- Somos como hermanos, mi querido William, Casi gemelos, mira mi vendaje en mi pierna derecha, es similar a la suya, solo que usted la tiene en la izquierda.
- Es decir, señor Jones, podríamos caminar juntos usando nuestras piernas sanas.
- Pero eso no se vería muy noble ni masculino, estimado señor Grant.
- Es cierto. Pareceríamos una pareja antinatural e inhumana.
- Mejor sigamos descansando, que pronto llegaremos al puerto con la carga, y ahí encontraremos alguna paz y diversión a nuestros maltrechos cuerpos.
- Tiene toda la razón, señor Jones. Es mejor descansar.

Lentamente el navío ingles se va acercando a la bahía. En el camarote dos compañeros de mil combates se recuperan alegres de sus heridas. En una bodega, cargando aún cadenas, un esclavo solitario, de nombre Gombo espera su destino incierto.


domingo, 3 de mayo de 2015

El sueño

Estoy sentado frente al mar nuevamente. La brisa matutina es la mas fresca forma de despertar, y el reflejo de los rayos matutinos del rey sol llegan a ser impresionantes.

Siempre supe que soy un bastardo afortunado.

Lo tengo todo, he conseguido en mi vida todo lo que cualquier ser humano hubiese soñado: fortuna, fama, salud, poder. Sí, he llegado al límite del desarrollo humano. Puedo comprar todo lo que el dinero pueda comprar. Puede tener todo lo que se puede desear. He visitado cada lugar donde el dinero me pueda llevar. Poseo tantos bienes y riquezas que no todos siquiera pueden soñar. He tenido en mi lecho a mis pies a las mas bellas mujeres del planeta. No hay político, actor, artista o persona en este mundo que no quiera tenerme entre sus amistades. Soy uno de los más influyentes del planeta, aunque muy pocos lo saben.

- Muy buenos días, Señor. Su desayuno está listo.
- Gracias, Mércury. Está todo preparado?
- Como siempre Señor. Aunque debo insistir, yo podría..
- Y como siempre, mi buen Mércury, no me quitarás ese placer.
- Como usted lo ordene, Señor.

Es un buen tipo este, Mércury, aunque no sé siquiera su verdadero nombre o si tiene alguno real. Solamente está ahí, siempre. Ya perdí la cuenta del tiempo que me está acompañando, ni siquiera sé si vive conmigo o en algún otro lugar. Cosas sin importancia.

Ahh, el exquisito aroma del café recién molido. No lo tuesto yo mismo, de eso se encarga Mércury. A costa de muchos regaños y quizá cientos de kilos de café orgánico tirados a la basura, al fin logró la textura y el color exactos a mi exquisito paladar. La molienda la hago a mano, en un extraño molinillo conseguido en una aldea brasileña. Es uno de mis pequeños pasatiempos: moler mi café recién tostado, y prepararlo en la antigua cafetera de sistema gota a gota, que a propósito fue conseguida en otra aldea, esta vez de la selva colombiana.

No hay nada mejor que un buen café orgánico recién pasado. No hay placer superior a tomarlo en su punto de color, calor, aroma, cuerpo y sabor.

Hmm. Nada se parece a esto. Cierro mis ojos, hago el ejercicio habitual de poner mi atención en la respiración. Y disfruto de... mis recuerdos.

Eso es todo lo que me queda de compañía: mis recuerdos.

- Cof, cof.
- Ok, Mércury. Dime.
- Disculpe, Señor, pero cumpliendo su petición, le hago recordar que ya todo está listo para que pueda zarpar. Aunque, y esta vez es a titulo personal, debo insistir en que es una muy mala idea embarcarse en esa aventura que quiere iniciar. Mil disculpas por la osadía, Señor.
- Y, esta vez no hay ninguna influencia de nadie, Mercury?
- Mentiría, Señor, si asegurara eso. Usted sabe, mejor que yo, que me fue encargada su salud y bien estar.
- Gracias, Mercury. Puedes retirarte.
- Como ordene, Señor.

Este viejo mayordomo puede a veces ser una piedra en el zapato, y es tan terco y testarudo, que siempre logra que haga lo que él quiere. Aunque no sé si hace creerme eso, para librarme del sentido de culpa por los errores cometidos. No importa ya.

Hace buen tiempo atrás que me he estado preparando para esta travesía. Compré mi moderna lancha de pescar de unos locos japoneses que le pusieron toda la tecnología jamás inventada, y con un par de chiquillos inventores de la India completamos todo lo que ellos alguna vez habían soñado para una nave similar. Parecía una nave de ciencia ficción, toda una chatarra por fuera, y un paraíso de ciencia y tecnología por dentro. Autosustentable, podría navegar eternamente en los mares del mundo sin detenerse para nada en puerto alguno y mantener a su tripulación en contacto con la civilización en tiempo real. No hay límites para el ingenio humano.

Solamente tenía un problema: estaba diseñado para funcionar con dos personas. La recarga de pasajeros hacían que pierda su autonomía, obligándonos a repostar en puertos en un  tiempo limitado. No había sido problema, por las numerosas embarcaciones que tenía y que podían abastecernos en mar abierto en cualquier lugar y momento. Y también los helicópteros, aviones y un largo etcétera de lacayos serviles que haría literalmente cualquier cosa por satisfacer mis caprichos.

Tomé mucho tiempo para aprender a utilizar todos los sistemas de navegación y funcionamiento de todos y cada uno de los equipos y aparatos de esta pequeña fortaleza flotante. Pero al final pude dominarlos a la perfección. Y también, me costó una buena suma la instalación de la memoria matriz y del sistema de bloqueo electromagnético, el cual convertía a mi juguete en una nave imposible de localizar por ningún sistema de locación existente, sea el sistema que sea.  Esos chicos rusos resultaron ser unos genios en esta materia, lástima que nadie mas les creyera.

Estaba decidido a salir a pescar solo. Sin compañía de nadie. El gran océano era algo que no había conquistado, que siempre me había atraído, y quizá la última cosa en este mundo que me producía no solo miedo sino terror.

Adoraba nadar, pescar. Había sido mi sueño ser un hombre de mar, pero no se dio así. Tuve que contentarme con ser uno mas del montón. Pero a fuerza de mucho trabajo, ganas enormes y pocos escrúpulos, logré amasar una fortuna y construir un imperio con mis propias manos. Tuve que pasar hambre, sufrir en carne propia lo que es una guerra y ver morir a mis camaradas en mis propias manos. La guerra, no hay nada mas sucio y cruel que una guerra. Pero eso es otro tema.

- Hmm, Señor, debo insistir..
- Ahórrate tus palabras rebuscadas y cansinas. No vendrás, y nadie puede saberlo siquiera. Sabes que eso me enfadaría sobremanera, y no quieres verme enfadado.
- Si, Señor. Como usted ordene. Algún recado para...
- Ni la menciones.
- Que tenga una buena cacería señor!
- Gracias, mi viejo camarada.

Siento nuevamente la brisa fresca del océano que me recibe en sus poderosas manos. Dirijo la embarcación en línea recta hasta la primera gran corriente. La computadora se encarga de todo. La programo para "borrarse" del mapa en cierto punto, y emitir señales fantasmas para "despistar" al enemigo.

Me siento nuevamente como un niño. En búsqueda de una nueva aventura. Haciendo una nueva travesura.

- Bip, bip, bip. Se ha detectado una señal de búsqueda hacia nuestra dirección.

Que horrible voz de autómata, y con acento. Me río un rato. Esos rusos si que tienen un "estilo" para hacer estar cosas. Enciendo su sistema "Matushka" (Madrecita en ruso).

- Procediendo a la activación de los sistemas de bloqueo de locación, en tres, dos, uno.

Siempre me he preguntado: Para qué el conteo regresivo? No importa, lo importante es que todo funciona a la perfección.

Al parecer es el jefe de equipo de seguridad que ha roto el protocolo, y ha decidido salir en mi búsqueda desafiando mis indicaciones. Es un buen chico, me tiene controlado al milímetro, y ha evitado muchos intentos de vulnerar mi seguridad personal. Será muy divertido jugar al gato y al ratón, aunque esta vez no es un ratón, sino un super ratón al que intenta perseguir.

Por unos segundos observo las maniobras del sistema. Vaya, tan simple y tan genial. Adiós muchachos. Espero hayan empacado ropa de invierno y bastante coñac, ya que, hasta donde sé, en los casquetes polares hace un frío de los mil demonios.

Cuando se hayan dado cuenta de mi "fuga", será tarde para intentar localizarme. En menos de una hora llegará un correo del otro lado del mundo enviado a través de la china continental, a manos del buen Mércury, con todos los detalles de mis disposiciones. El intento de búsqueda directa desde el aire será la última posibilidad que tengan, pero a mi lado está la inmensa vastedad del océano Pacífico. Y mi embarcación gris y pequeña es distinguible tanto como un grano de arena en la playa o un pequeño asteroide en toda la galaxia.

He decidido tomarme unas vacaciones. Espero sean largas. Espero no tener que regresar de ellas.

Cuanto daría por que estés en este momento conmigo. Eres lo único de verdadero valor que realmente alguna vez tuve en esta miserable vida. En mi bolsillo aún guardo esa vetusta fotografía de carnet, donde miras seria y algo sorprendida. Así te conocí.

Eramos apenas unos adolescentes. Yo, algo mayor. Tú, pequeña todavía. Venía de una estúpida guerra que todo el mundo no tardó mucho en olvidar, pero que dejaron cicatrices profundas en mi cuerpo y en mi alma. Había fracasado en todos mis intentos de relación. No tenía trabajo seguro, y estaba casi muriendo de hambre. Sin ambiciones, sin rumbo fijo. Era un espectro andante, que a nadie le importaba. Y en eso llegaste Tú, mi pequeña y hermosa princesa Ana.

Caminamos una tarde bajo la torrencial lluvia, sin paraguas ni abrigos. Reías a carcajadas. Veías al mundo desde una óptica tan alegre y jovial, que lograste despertar en mí al niño que no conocía. Explotaste todo a mi alrededor. Hiciste que mi vida y mi forma de verla cambiaran para siempre. Me devolviste las ganas de vivir, y nuevamente empecé a sonreír.

Nunca nos casamos. Odiabas esos protocolos. Decías, esas cosas son de ancianos. Te mudaste a mi rincón, y alumbraste todo con una luz que creía iba a durar para siempre. Conseguí un "buen" trabajo. Nos mudamos a un pequeño apartamento a las afueras de la ciudad, compramos un pequeño auto. Y un día de aquellos, al preparar el café que siempre tomábamos, te negaste y me dijiste, con una sonrisa en los labios: "podría hacernos daño" cogiendo tu pancita y haciéndome un guiño memorable.

Salté como loco de alegría. Te abracé y te besé no se cuantas veces. Empecé a planear todo. Necesitaría tener mas trabajo para comprar la casa propia, me esforzaría al máximo. Seríamos más felices todavía. Dejaríamos el café. Ya no harías mucho trabajo, debes cuidarte. Tenemos que buscarle un buen colegio, y pensar en una universidad. En mis locos planes ya hablaba de nietos y de toda mi futura descendencia. Me calmaste, como siempre lo hacías: "aún no ha nacido", me decías mientras reías. "Espera un momento, es apenas un mes y algo más, hay que ser pacientes"

- Banco de peces de gran tamaño detectado a 20 millas.

Esa voz es irritante. Pero no importa, es algo a lo que debo acostumbrarme. Noto en el monitor que tengo compañía. Miro a través de la ventana: delfines. Los eternos acompañantes de todo marinero en todos los tiempos. Tantas leyendas, tantas historias. Se divierten acompañando a la nave, y son tan veloces que no hay forma de evitarlos. Y hasta parece que me hablaran. Sonrío nuevamente, me siento como un viejo lobo de mar, y quiero emular a alguno de mis héroes, de ficción o reales. Levanto la mirada, y veo unas aves. Significa que hay tierra cerca.  Veo el monitor nuevamente. Sí. Una pequeña isla, perdida en medio del océano Pacífico. No es parte de ningún país ni de ninguna ruta comercial. Objetivo: La Isla. Allá me dirijo.

Nunca supe que hicimos mal. Los controles, los exámenes, todo marcaba que sería un buen embarazo y que gozabas de una salud formidable. Eras joven y bella, inteligente y sana. Y me amabas, y yo te adoraba. Y seríamos padres.

Apenas habían pasado dos meses, y sucedió. Desperté como de costumbre, y al darte el beso mientras aún dormías sentí algo extraño. Estabas sonriente, aún "dormida", pero no respirabas. No despertabas. En vano traté de despertarte. A mis gritos acudieron todos. Llegó la policía, los bomberos, la ambulancia. Pero nada pudieron hacer. Muerte súbita. Diagnóstico final. No sufriste. Moriste mientras dormías.

Trataron de explicarme lo que ya sabía. Trataron de consolarme, y yo no quería. Te habías ido, sin sufrir, pero te habías ido. Y contigo, se fueron todos mis sueños y sentimientos. Ese día, junto a mi pequeña princesa morí para el mundo y la vida. Junto a ella y a mi pequeño bebé enterré mis sueños, anhelos y esperanzas.

No recuerdo nada del tiempo que estuve encerrado en la habitación. Me rescataron al borde de la inanición. Me vistieron, me alimentaron. Vendí todo. Me deshice de todas y cada una de nuestras pertenencias. Con lo que no era vendible armé una gran fogata, y uno a uno fui quemando todos y cada uno de nuestros recuerdos. Guarde tu vieja foto de carnet, que guardabas en tu cartera junto a una foto mía.

Pasé caminando por la ciudad en silencio, y al llegar la noche me dirigí al viejo e inmenso mar. Sin mucha ceremonia, guardando tu vieja foto en una bolsa sellada en mi bolsillo, me entregué a las aguas, y nadé mar adentro, sin prisa, sin descanso, hasta donde dieran las fuerzas, para abandonarme a las profundidades de mi viejo e inmenso océano. Soló paré cuando ya no notaba las luces de la orilla, y cuando por todos lados solo la luna y las estrellas acompañaban a este solitario suicida.

- Tierra a estribor. Iniciando operaciones para ingresar a la playa y evitar los arrecifes.

Vaya, que hermosa máquina. Parece un juego de niños el dirigirla, es tan fácil de maniobrar, que hasta he llegado a creer que ella se dirige sola y a mí me hace creer que soy el jefe. Debo verificar eso.

Me toma algunos minutos verificar que la isla es pequeña, que no tiene fuentes de agua, ni tampoco vida silvestre. Hay vegetación, y algo parecido a una montaña. Claro, ya la computadora me ha hecho saber que fue alguna vez un volcán, y que la vegetación fue traída por el viento y el océano. Y, además, que aún no está registrada en ningún sistema de navegación por lo pequeña e insignificante.

Llegamos a la playa. Se liberan las orugas, y la lancha se convierte en una especie de tanque todo terreno que se adentra en la playa. Ya "hemos" identificado el mejor lugar para acampar. Es mucho decir hemos, ya que la computadora sólo me dio dos opciones a elegir. Mil explicaciones: las mareas, el viento, el flujo de lluvias, el sol, la luna, etc, etc. Ni siquiera he salido del puente, y ya la maquina ha liberado su lugar de la vegetación, y se ha "enterrado" lo suficiente para camuflarse con el entorno.

Se encienden los paneles solares, se enciende el sistema de filtración, y ya todo está listo. Tengo un lugar con todas las comodidades en medio del océano, conectado al mundo, pero ellos no tienen acceso a mí. Y ese es por el momento mi deseo.

- Iniciando proceso de bloqueo terrestre.

Vaya maquinita esta. Piensa en todo. Un momento!, "piensa"?. Miro a los monitores, y no puedo dejar de sentirme vigilado, aunque se supone que soy yo el que vigila. Miro el mapa, con las lucecitas que significan empresas, personas, puntos de interés que son vigilados por mi y para mí. Aún desde acá puedo dirigir todo el imperio formado, sin que nadie sepa donde me encuentro. Pero veo que las cosas marchan a la perfección, como la maquinaria perfecta de un reloj suizo, así que no haré nada, sólo observar.

Observar. Durante mucho tiempo observé monitores y cables sobre mi rostro. No sabía si estaba muerto o vivo. Cuando noté que vivía aún, me di cuenta que realmente me había quedado solo en este mundo. Me habían rescatado de una red de pesca, junto a muchos peces, y nadie entendía cómo es que seguía con vida. Tuve "suerte" que estaba cerca un crucero que portaba un helicóptero con primeros auxilios a bordo. Me trasladaron a una súper clínica, pues era en ese momento la única que contaba con un helipuerto operativo. Y fui primera plana en noticieros y diarios. Así que me curaron, y me resucitaron. Meses después me entrevistaron un par de veces, y luego, como siempre, me olvidaron.

Entre mis pertenencias solo encontraron tu vieja foto de carnet. Y fue lo único que conservé. Parado frente al mar, al inmenso océano que no me quiso recoger, entendí que tenía una tarea pendiente que cumplir, que no era aún el momento de partir. Así que hice las paces con Dios, la vida y el inmenso océano y prometí hacerlo de la mejor manera posible. Empecé nuevamente de cero, ya que estaba literalmente quebrado, sin un sólo centavo, sin familia, sin amigos. Había sido olvidado.

Cambié de nombre. Empecé trabajando como personal de limpieza. Y empecé a estudiar nuevamente. A la primera oportunidad hice mi primera pequeña empresa. Aprendí todo lo que era posible aprender. No gastaba un centavo en vano. Siempre estudiando, siempre avanzando. Tomé todas y cada una de las oportunidades. No me costó mucho esfuerzo llegar a conseguir cada día mas y mas dinero. Sin darme cuenta ya era dueño de algunas fabricas, luego uno que otro canal de televisión, y de radio. Luego empecé a participar en las transnacionales de telecomunicaciones. Y, como por arte de magia, sin transgredir leyes o engañar a personas, me fui convirtiendo en lo que ahora soy,  una de las personas mas influyentes y poderosas que jamás hayan existido. Tanto que de mi presencia solo sabían la élite mundial, los gobiernos y mis colegas de trabajo.

Pero, me quedé solo. Amargado. Sin sonrisas. Sin alegría.  Aprendí muchos oficios. Entrené mi cuerpo al máximo. Y me hice viejo, sin pena, ni gloria. Temido por todos, por nadie amado. Rechacé cualquier sentimiento con las dos manos. Compraba mis noches de placer, pagaba por la compañía de cualquiera. Nadie osaba negarse a una petición mía. Mas que respeto, me tenían miedo.

Para intentar conciliarme con Dios creé fundaciones para ayudar a los mas pobres y necesitados. Pero, con tanto éxito, que incluso ellas empezaron a darme dividendos. Parecía imposible, pero era cierto. Todo lo que tocaba se convertía en ganancia neta. Y ya estaba cansado.

Así que decidí retirarme, asegurándome esta vez que el gran océano no me retorne en una red al lado de pescados. Utilicé todo lo que tenía para este viaje. Y había decidido quedarme aquí, solo, viviendo de mis recuerdos hasta que la poderosa dama con su hoz y su figura cadavérica tuviese compasión de mi cuerpo envejecido y acabado, y me hubiese recogido.

Pero, aparentemente, para eso pasará un muy buen rato. Mientras tanto, empezaré de cero, nuevamente. Así que, querida Matushka, adiós, o como dicen los rusos, do svidania. Un botón, y todo se suma en un silencio sepulcral. Enciendo las baterías, y hay luz en el refugio. Prendo el equipo de sonido, y empiezo a escuchar mi melodía favorita. Un sueño imposible, para variar.

Salgo a pescar. Los peces de por acá son fáciles de atrapar. Casi y se entregan solos. Empiezo mi pequeño huerto, planto algunos frutos, pensando en el largo plazo. Algún día tendré fruta fresca. Mientras tanto, tendré que aprovechar los sistemas de abordo para evitar la desnutrición. Pero nada me falta.

Empiezo a releer a todos los clásicos. Los libros electrónicos son una maravilla, aunque me agotan un poco, pero puedo disfrutar de una lectura entretenida. Saco mi tabla de surfear y aprovecho las olas que se forman en la pequeña bahía. Con cuidado, ya estoy viejo para sobresaltos.

No es tan pequeña la isla, pero sólo tiene vegetación y peces. Así que pretendo cuidar a los árboles formados lo más que pueda. Los limoneros crecen rápidamente. Las hortalizas se dan a la perfección. Los peces sirven de abono maravilloso. Hmm, que delicioso es probar un fruto fresco de nuevo. Ya casi había olvidado su sabor. Pero tengo que andarme con cuidado. No puedo desperdiciar las semillas, ya que todo está limitado.

Un mango! Vaya planta esta. Es apenas un pequeño arbusto y ya está dando frutos. Si que soy un bastardo afortunado.

Mércury me envía información día a día. Sabe que en algún lugar del planeta estoy recibiendo sus mensajes. A veces le envío un OK de respuesta, para que no esté tan preocupado. Reviso las noticias del día. Veo algunos programas. Pero mas me entretengo creando un nuevo mundo en esta isla solitaria, poniéndome nuevas tareas y nuevos retos día a día.

Así pasaron algunos meses, no llegué siquiera al año.

Y sucedió.

Matushka se encendió en una noche, alocada. Me despertó de uno de mis sueños memorables, en los cuales bailaba contigo, en un gran salón, al ritmo de los violines que tocaban un vals. Medio atontado, sin saber que hacer, me dirigí al puente de mando, que es a donde me llamaba.

- Se requiere su presencia en el puente. Dirigirse al puente de inmediato.

 Una luz marcaba el sendero. Todo lo demás, en absoluta oscuridad. Aún medio dormido me siento en el sillón de mando, y como por arte de magia de acerca un escaner, se enfoca en mi rostro, graba mi voz, me ordena que recueste mis brazos, que son sujetados por extraños aparatos. Miden mis funciones vitales, y me piden que muestre la contraseña. Siempre la cargo conmigo. Claro está, es tu vieja foto de carnet.

- Buenas noches, Capitán.

- Informes.

- Se ha detectado actividad sísmica y volcánica a 50 millas al oeste.

- Es decir, exactamente frente a nosotros.

- Así es.  Se procede al código de seguridad vital. Espero que no haya dejado nada de importancia fuera del refugio.

- Yo también. Proceda.

Así que hasta sentido del humor tiene. Sigo sin entender para que me consulta, si prácticamente me tiene preso en este momento, inmovilizado en mi sillón desde donde "comando" a la nave. Se convierte en un búnker impenetrable. Cierra todos los accesos y se cubre con una especie de coraza destinada a minimizar daños ante cualquier ataque o impacto.

- Mostrar ventanas.- Ordeno-.

- Abriendo protección en ventanas frontales. Serán automáticamente cerradas cuando el riesgo sea inminente.

Otra vez. Acata mis órdenes, pero decide que hacer por mí. Me siento su prisionero. Miro el reloj, son casi las 5 de la mañana, pero el cielo está despejado y la noche es clara.  Esta cretina máquina, apenas ha abierto un espacio de casi 20 pulgadas frente a mí, pero que me permiten ver a la perfección todo lo que sucede. Cómo salido de una película apocalíptica, una inmensa mole se levanta sobre las aguas, y en un vómito de fuego y muerte, expulsa un torrente de lava y ceniza al cielo, como un gran cañón que amenazante apunta al infinito. En eso, noto que el agua es retirada de toda "mi playa", y cuando se acerca una pared de agua que va creciendo poco a poco, se cumple la amenaza de Matushka y se cierra mi ventana privilegiada.

Espero el golpe. Estoy completamente inmovilizado. El monitor de enfrente muestra la gran ola acercarse, pero noto una pequeña cosa. "Mi isla" está de perfil a la gran ola, Osea que por ser aún "pequeña" la ola no nos causa estragos significativos, más aún porque la cortamos como un cuchillo a un gran trozo de mantequilla. Veo al resto de "pequeñas olas". Todas siguen el mismo parámetro. Y mi "refugio" ni siquiera ha sentido golpe alguno.

- Informe.
- Peligro de tsunami acabado. Aún hay nubes de ceniza cerca, pero que son arrastrados por los vientos rápidamente en dirección oeste.
- Osea, justo hacia el otro lado.
- Correcto.

Bastardo afortunado. Hasta los vientos, las mareas, los terremotos, todos juegan a tu favor.

- Abrir ventanas.
- Se procede a quitar parcialmente la protección externa. El sistema verificará que el aire esté libre de contaminantes para abrir el refugio.
- Tiempo aproximado?
- 15 horas. Buenas noches capitán.

Que gracioso. El sillón se convierte en una especie de cama. Muy cómoda, por cierto. Pero aún soy su prisionero. Empieza mi música favorita, a un volumen que siempre logra su cometido. Me entrego al sueño, a lo mejor seguimos bailando.

Hmm. Necesito un café. Cuanto llevo dormido? Casi doce horas, y esta cosa aún no se abre. Y si los sistemas se dañaron, y me quedé encerrado en un entierro siniestro, aún vivo, destinado a morir por inanición. Pero puedo ver el monitor, que está en cuenta regresiva. Aún faltan interminables e infinitas tres horas. Empiezo nuevamente mi conteo regresivo enfocándome en mi respiración. El yoga siempre sirve. Y nuevamente estoy soñando.

Caminamos tomados de la mano, otra vez vas sonriendo. Huyes un poco de mí, te ríes. Empiezo a correr para alcanzarte, vas entre las flores, a los costados, grandes árboles. Tropiezo. Volteas jadeando. Y nuevamente tu risa juguetona, me invitan a alcanzarte. Me tiendes la mano, como una invitación a bailar, mientras haces una mueca de reverencia. Me levanto, te tomo entre mis brazos, y mientras bailamos, vamos volando, entre las nubes, los pájaros, el sol, la luna y las estrellas. Sólo el sonido del vals es medio des acompasado.

- Bip, bip, bip.

Ahh. Era eso.

Leo en la pantalla: "escaneo terminado, presentar contraseña". Con una gran sonrisa presento tu vieja y por mi adorada foto de carnet, y emito la orden:

- Proceda.
- Procediendo a desbloqueo en tres,... dos... uno. Activando.

Libre al fin. Necesito una buena ducha. Y una gran taza de café. Las reservas de café son buenas, pero aún no es tan bueno, como el exquisito café orgánico. Pero es lo que hay. Espero que no haya daños significativos.

Salgo a tomar aire. Es de noche ya, pero a la distancia una fiesta de luces adorna el paisaje. Bien. Veremos como se comporta nuestro nuevo "vecino". Decido revisar toda la zona de posibles daños. Parte del huerto destruido, pero los frutales han resistido. La playa ha cambiado un poco. Se nota algo raro, pero no le presto importancia. Veo que la forma, tamaño y posición de "mi isla" con respecto al bebé volcán evitaron daños considerables. Así que respiro aliviado. Me siento un rato en la arena, y caigo en cuenta. Había sido un tsunami, y pudo haber causado daño en algún otro lado.

Casi corriendo entro a la cabina de mando.

- Encender todos los sistemas. Mantener protocolos de seguridad de locación.
- Buenas noches Capitán.
- Informe. Daños de actividad sísmica y volcánica. Nivel: global. Obviar nuestra posición.
- Las olas llegaron a las costas filipinas y de Hawai, para posteriormente perder fuerza en su camino a las orillas continentales. Daños: mínimos.
- Señales de auxilio.
- Escaneando.

La espera es eterna. Pero noto que el mapa está vacío, que era imposible que alguna embarcación estuviese cerca a la zona de mayor impacto o desastre. Y en eso.

- Una señal de S.O.S detectada. A 100 millas al este de las Islas Ralik. En Majuro no tienen conocimiento del pedido de auxilio, pues sus sistemas de vigilancia se vieron temporalmente afectados.
- Tiempo para llegar.
- 45 minutos.
- A toda máquina. Detectas sobrevivientes?
- Negativo. Los sensores no pueden detectar nada a esta distancia.

Nada importa. La oruga a vuelto al agua y se ha transformado en una especie de aero deslizador  gigantesco que reta al enorme océano para dirigirse a la zona del aparente desastre. Qué bueno es tener toda la tecnología del mundo en este momento. Dios mío, si hay sobrevivientes, por favor, has que resistan.

A punto de llegar se encienden las señales de alarma de impacto. Cientos o miles de pequeños objetos flotantes obstruyen nuestro paso. La oscuridad no ayuda. Se abre la cubierta y prendo los reflectores a toda potencia. Miro con ansiedad el monitor. Un enorme cero en la pantalla muestra que no hay nadie, que si alguien hubo, ya habían muerto, o escapado. Sigo intentando. Algo me dice que no me detenga. Y lo escucho.

- Bip, bip, bip. Movimiento detectado a 500 metros a babor.
- Proceder a rescate! Ordeno casi gritando.
Casi temblando dirijo los reflectores en la dirección señalada. No veo nada. Absolutamente nada. Pero las máquinas no se equivocan, o por lo menos no Matushka. Así que nos movemos con mucha cautela en dirección a la señal.

Dios mío. Son cuerpos inertes flotando. Escombros. Después los recogeré con las redes. La prioridad es la persona viva. Y la veo. Es uno mas de los cuerpo flotantes, pero esta sobre algo. No tiene signos externos de vida, pero mi corazón late enloquecido, y presiento que está viva. Además, Matushka me lo ha dicho. Ella nunca se equivoca. No te vayas a equivocar, máquina de los mil demonios, no te vayas a equivocar!

Ya está. Con mucha paciencia y delicadeza la ponemos sobre cubierta. Es una mujer. Es joven, Aparentemente algo obesa, de rasgos orientales. La traslado a la sala de maquinas y la pongo en el sillón. Procede el escaneo. Signos vitales muy débiles. Estado general y pronostico malo. Lesiones internas graves. Tiempo de sobre vida estimado: 1 hora. Otros: gestación de 36 semanas, producto viable.

Que?! No hay tiempo que perder.

- A toda máquina! Al hospital mas cercano!
- Negativo. Baterías consumidas. Sólo llegaremos a Majuro a ritmo de navegación normal en 4 horas. Si desconectamos todos los sensores y aparatos de soporte vital llegaremos en tres horas.

Y ella habrá muerto.

- No! No! No! Escanea naves cercanas!. Emite señales de auxilio!.
- Sistemas cercanos bloqueados. La escuadra americana en Hawai se demorará cerca de 5 horas en llegar. Transporte aéreo imposibilitado. Las nubes de ceniza imposibilitan el vuelo de helicópteros.
Persona despertando.

La miro. Su rostro está desfigurado por algunos golpes. Aunque se nota que es hermosa. Apenas logra abrir un ojo y emite un sonido.

- kei ... la ...ni.....
- kei ... la... ni....
-Tranquila, todo va a estar bien. Tranquila. Miento, mientras trato de acomodarle un poco el cabello y colocarle de nuevo la mascara de oxigeno.

- kei... la... ni...

Y es todo. Se fue. Una señal inconfundible suena en el monitor. Hago las maniobras básicas de reanimación. Golpe en el pecho, masaje, ventilación. La máquina se encarga de suministrar los fluidos, y logramos estabilizarla nuevamente.

- Estado: crítico. Tiempo de sobre vida: cero.

No es obesa, está embarazada. Toco su vientre, y la vida dentro de ella aún está latiendo.

- Sedación! Ordeno, la máquina cumple.

Sin pensarlo dos veces, con un pequeño bisturí hago un corte transversal en el vientre materno, y luego corto y desgarro el tejido uterino. Rápidamente saco al bebe y me apuro en cortar el cordón. Apenas hago esto, nuevamente los sensores inician su chillido infernal.

Limpio lo mas que puedo al pequeño. Trato de retirar todo lo que tiene en la boca, lo froto vigorosamente, lo seco,  y me regala un gran y fuerte chillido.

- Buaaaa!!! buaaa!

 - Lo abrigo. Hago un nudo en el corte del ombligo, le paso un poco de alcohol y lo envuelvo en las toallas, bajo las luces que calientan la mesa de comando. El ruido de los sensores es infernal e insoportable.

- Apagar sensores! Hora de fallecimiento...

Dicto el protocolo. Observo al pequeño, que ahora está tranquilo, perturbado por las luces y el sonido. Un sudor frío baña mi cuerpo. Mis manos tiemblan. Volteo hacia el cadáver de la madre. Aun sangra, así que decido envolverla con toallas, y la envuelvo con una bolsa que se cierra en forma hermética.

- Estado de grabación?
- Completa.
- Comunícate con la armada americana. Que nos den el encuentro lo antes posible.
- Iniciando protocolo de comunicación.

Si algo he aprendido, es que la vida siempre se las ingenia para salir victoriosa. Un recién nacido necesita de leche materna, pero las primeras horas, incluso días, podría sobrevivir de sus reservas ingiriendo solo algo de azúcar y agua. Incluso si no ingieren nada. Preparo una solución endulzada y en un pedazo de algodón empapado le pongo entre los labios, y el milagro sucede, empieza a succionar. Lo pongo en mi pecho, con la mayor delicadeza posible, y ensaño un murmullo que se asemeje a una canción de cuna. Sin darme cuenta, las lágrimas bañan mi rostro. Aun así sigo arrullando lo mas que pueda al pequeño en mis brazos.

- Hola, Keilani. Eres afortunado. Tu madre dio la vida para que tú vivieras.

Solo me percato que nos han abordado y que ya llegaron los rescatistas cuando te toman de mis manos. No quiero entregarte, pero obedezco dócilmente.

- Estará bien, estará bien, no se preocupe.
- Se llama Keilani, anótelo bien, Su nombre es Kei..la...ni.
- Señor, por favor, recuéstese, y permítanos ayudarlo.
- Sí, sí... repito automáticamente. Solo anote bien. Su nombre es Keilani.
- Lo tenemos anotado, y ahora, por favor, recuéstese.
- Todo está grabado, pueden verlo. No me quedaba otra opción, no tenía otra opción, no tenía....
- No se resista, trate de ...

No siento en que momento le colocaron los sedantes. Nuevamente estoy bailando contigo, pero ahora me repites una y otra vez: Keilani, Keilani, Keilani.

Abro lentamente los ojos.

- Buenos días, Señor.
- Mércury?
- A sus órdenes, Señor. Nos tenía preocupados.
- Cuéntame todo, al detalle.

Fue un crucero. Se encontraba lejos cuando vino la gran ola. No pudieron hacer nada, apenas les dio tiempo de ponerse los salvavidas, pero los envolvió y destrozó la nave sobre ellos. Muchos cadáveres tienen puestos salvavidas, y hay un gran número de desaparecidos. El único sobreviviente es el pequeño Keilani Rabajante, que en estos momentos está en cuidados en el área de recién nacidos del hospital, del cual, por cierto, usted es accionista. Identificamos a la madre, una trabajadora del casino de a bordo, de origen Filipino, Su nombre: Rowena Rabajante, 26 años de edad. Soltera, huérfana, criada en un orfanato de Manila. Estudios completados a nivel escolar. Cursó tres años en la Universidad de Manila, con una beca parcial, dejando inconcluso sus estudios. No informa de su embarazo en su hoja de vida, aunque no está prohibido legalmente, pero es costumbre rechazar a las embarazadas. Su amiga más cercana, Sofía Albo, también estudiante universitaria, afirma que no tenía una pareja conocida, que alguna vez estuvo en relaciones con otro estudiante universitario, pero eso es todo. Luego ella se habría mudado a vivir sola, y que no le daba detalles de nada. Aparentemente estaba dedicada de lleno a estudiar y a trabajar para completar la carrera de arquitectura, que es la facultad donde ambas estaban. Se ha emitido un comunicado oficial para encontrar al padre de la criatura, pero hasta el momento nadie lo ha reclamado. Así que oficialmente es huérfano e irá a un orfanato americano apenas sea dado de alta.

- Y la posibilidad de...
- Adoptarlo? Ya están todos los trámites, Señor. Sólo basta que me confirme la orden y el pequeño Keilani será oficialmente su hijo.
- No transgredimos ninguna ley?
- Ninguna, Señor.
- Entonces procede.
- Como ordene.
- Y la nave?
- En su hangar, Señor.
- Sufrió algún "daño", o alguna "revisión" indeseada.
- De ninguna manera, Señor. Matushka es a prueba de todo. Se puso en hibernación permanente mientras usted fue rescatado. A los pocos minutos de llegar las naves de la armada americana, llegó su cuerpo de seguridad trayendo la orden de "no tocar" del "más alto nivel". Usted entiende.
- Claro, claro. Alguien más se enteró de ésto.
- Nadie. Ya los medios de comunicación se encargan de desaparecer cualquier referencia a usted o a la nave. Oficialmente el bebé nació en una nave de rescate de la armada americana, y la madre falleció a los pocos minutos, a pesar de todos los esfuerzos de los médicos de a bordo. Hay un gran número de cadáveres rescatados, pero los desaparecidos son más.

- Vamos a casa.
- Como ordene Señor.
- Mércury, necesitaremos una nodriza.
- Ya la tenemos, y está esperando.
- Y, un cuarto para..
- Bebés, con la cuna, los juguetes, la alimentación., Todo ya está planificado y realizado Señor.
- A veces me sorprendes, estimado camarada. Cuanto tiempo llevo dormido, días?, semanas?, meses?
- Exactamente 8 horas con 35 minutos, Señor.
- Y cómo lograste hacer todo lo que me dijiste.
- No en vano he trabajado con el mejor, siempre.
- Basta de adulaciones, Mércury, y dame una taza de café, que esta vez sí la necesito.

- Puedo felicitarlo, Señor?
- Por?
- Ya es padre.
- Válgame Dios, gracias Mércury! Aunque... más parezco un abuelo.., ja, ja, ja.
- Ja, ja, ja...  Entonces, ya es abuelo.

Risas generales. El abrazo de Mércury es cordial, y me entrega unos habanos. Sonrío, y nuevamente, hay lágrimas en mis ojos. Si, soy padre. Y seré madre, abuelo, y todo lo que necesite mi pequeño hijo. Nada le faltará en este mundo, nada. Vayámonos a casa.

Ana, mi querida Ana, ya somos padres. Keilani es fuerte y vigoroso. Ya sé que hacer, sé que hay muchos niños abandonados en el mundo. Todos serán nuestros hijos. Keilani no crecerá solo. Tendrá muchos hermanos. Hoy mismo estamos convirtiendo, con el viejo Mércury, la ostentosa mansión en un hogar para criar niños. Adoptaremos a los que podamos de Filipinas. Ya hemos traído a 30. Que bueno es tener todo este dinero. Que bueno es que me hayas rescatado de mi idiota intento de suicidio. Que bueno es que me hayas devuelto a la vida de nuevo.

Ahora entiendo que aún tengo mucho por hacer. Mi destino era salvarte, mi pequeño. Pero no era yo el que te salvaba, sino eras tú el que salvaba mi alma estropeada.

- Papá.
- Si?
- Me cuentas la historia de Bribón?
- Hmm, pero creo que ya te la sabes de memoria.
- No importa, igual me la cuentas?
- Ok.... En una noche lluviosa, sentadas al borde de la ventana, tres pequeñas hermanas gemelas, cada una mas bella que la otra, atentamente escuchaban, los pequeños gemidos de un cachorro, que perdido estaba. A su madre llamaron a grandes gritos, y entre las cuatro sin importarles el frío ni la lluvia, se dirigieron en dirección a los lastimeros gemidos. Gran sorpresa se llevaron, al ver entre los arbustos, atrapado por su pelaje mojado entre los cardos, a una pequeña mascota, que más parecía un espanto. Una de las pequeñas, que era la más fuerte y osada, sin pérdida de tiempo rescata al pequeño animal de entre las espinas, y entre las cuatro, madre e hijas, transportan al pobre cachorro hacia la casa, para curarlo y cuidarlo. Lo bañaron, lo alimentaron, lo secaron, y lo mimaron. Esta es la historia de tres gemelas y un cachorro. Es la historia de Bribón, el cachorro más valiente e inteligente que jamás ha existido.

Te arropo, duermes plácidamente. Tus hermanos también duermen. Me dirijo al puente de comando.

- Reporte.
- Treinta y dos niños dormidos tranquilamente. 3 niñeras descansando. Su mayordomo Mércury en su habitación, hace buen rato está dormido. Mañana tiene su visita mensual al Geriatra.
- Eficiente como siempre, Matushka.
- Buenas noches, Capitán.
- Buenas noches.

Cierro plácidamente mis ojos. Estoy cansado, felizmente cansado. Estás nuevamente a mi lado, bailamos. Ríes mirándome a los ojos. Los violines interpretan un hermoso vals, mientras volamos entre nubes, árboles, estrellas, y flores. Te amo, siempre te seguiré amando, y aunque te vea solo en mis sueños, sigues siendo lo mejor que me ha pasado.

Fin.

jueves, 30 de abril de 2015

La cascada.

- No olvidas nada?
- Creo llevar lo necesario conmigo. A ver, el arma, municiones...

Va repasando en voz alta toda la lista de artículos y herramientas que llevará a la montaña.

Son una pareja de mediana edad, aproximadamente 60 años él,  50 ella. Viven en un lugar apartado, en una casa completamente equipada pero que se encuentra en el bosque, rodeada de árboles y frente a un lago mediano. Tienen vecinos en lugares algo apartados y en la pequeña ciudad cercana.
Se dedican principalmente a cuidar y reforestar el bosque. Además ella hace asesorías empresariales vía internet.

Él hace tiempo dejó el trabajo, y ahora se dedica a tiempo completo al bosque, la caza, la pesca y la escritura.

Hace algún tiempo publicó un par de historias que hasta ahora le brindan ingresos y un club de seguidores que siguen esperando la continuación de las historias.

Que esperen, suele repetir, la inspiración vendrá cuando lo crea necesario.

Tienen hijos, pero ya son adultos y viven en la gran ciudad.
Se comunican con ellos a diario, y ellos vienen de visita un par de veces al año. Aunque por el trabajo y estudios no pueden frecuentarse tanto.

Se aman y se complementan. Ya no saben lo que es vivir uno sin el otro.
A veces tienen que separarse por un día o dos, ya que ella debe hacer viajes relámpago de trabajo o a visitar a los "chicos". Una verdadera mamá gallina.

Él no tanto. Le gusta la soledad. Escribe a escondidas, vive en un mundo de fantasías creando historias y relatos que guarda meticulosamente en un archivo oculto. Cree que ella no lo ha notado, y ella le deja creer eso. Aunque periódicamente va creando un archivo paralelo por sí acaso.
Ha construido su casa y todo lo que hay en ella con sus propias manos. Incluso el lago lo ha formado usando un pequeño riachuelo que pasaba por el terreno. No fue complicado, pero requiere mucha pericia no alterar el ecosistema.

Mayor labor fue instalar la pequeña central hidroeléctrica y el sistema de agua y desagüe. En el internet y la señal de teléfono ayudaron los chicos. Parece mentira que en un lugar tan alejado se pueda contar con todas las comodidades de las grandes ciudades. Y a muy bajo costo. Y con el plus de la naturaleza y el aire libre en derredor.

- No olvides alimentar a los pollos y los patos. Hay una gallina que está ovando...
- Lo que usted diga señor mandón!

Risas. Ella le hace notar que siempre lo cubre con "sus obligaciones". A veces pasan semanas enteras que ella debe encargarse de alimentar a toda la granja, sobre todo cuando él está soñando con alguna nueva historia.

Pero cuando esto no sucede, es un reloj de precisión. Ordenado y puntual, meticuloso y exigente, limpieza y pulcritud al exceso.

Hoy le toca recorrer las zonas altas. Irá en la todo-terreno hasta donde llegue la máquina y de ahí en adelante a pie.

Es una ruta que ha hecho ya en varias ocasiones, y nada debería salir mal. Estaba acostumbrado a estas rutinas, y ella a fuerza de la costumbre también.

- Y mi beso?
- Deséame suerte en la batalla...

Un guiño cómplice, un corto beso y una brazo. Una despedida cordial de dos personas que se aman y se entienden a la perfección.

La ruta fue de lo más normal. La temporada indicaba que nada extraño pasaría hasta el invierno que se avecina.  Tampoco tendrían problemas con los lobos ni con los osos. Al parecer ya los problemas territoriales habían sido zanjados. La cacería furtiva había sido completamente controlada, y la temporada de leñadores aún se notaba lejana.

"Bien, un par de vueltas mas y estaré en el limite de la carretera. De ahí se tendrá que hacer el tramo a pie, aunque tendré tiempo de revisar a la nueva familia de ciervos instalados en la rivera este, por el cañón..." Iba repasando mentalmente el plan de trabajo, hasta que sucedió lo impensable.

Al inicio creyó que era un bache muy profundo. El movimiento extraño de la máquina le hizo frenar en seco para observar que sucedía.

Fue cuestión de segundos. Apenas atinó a quitarse el cinturón de seguridad y saltar de la camioneta cuando esta caía por la pendiente, logrando en la caída sostenerse de lagunas raíces que colgaban.

La violencia de la caída y el golpe lo dejan aturdido. Se abandona por algunos segundos, o quizá por una eternidad. No lo sabe. En su mente repasa todos los pasos seguidos antes de llegar, todas las precauciones y medidas de seguridad. Nada debió salir mal. No entiendo lo que ha pasado, solo sabe que cuelga de las raíces de algún viejo árbol a la espera de terminar de caer y concluir con sus días en lo profundo de la quebrada.

Sonríe. "Un viejo árbol" Que ironías del destino. Es ya un hombre viejo, ha vivido mucho ya, y es un "viejo" árbol quien lo ha salvado. El brazo izquierdo está adormecido, y siente un ligero dolor como si fuera una herida en el muslo izquierdo. Pero después se sabe ileso.

"Demonios, el arma estaba en la cajuela!" Sólo tiene su viejo cuchillo de caza en la cintura. La vieja costumbre de llevarlo a la cintura. "Algún día terminarás lastimándote" Le había dicho su esposa. "Nunca sabremos cuando nos hará falta" había respondido.

A tientas lo busca. Sí, está en su lugar. La cosa podría simplificarse ahora. Analiza su situación. Es casi imposible trepar a la cima. Y con temor nota que el viejo árbol está inestable. Al hacer algunos movimiento siente que la tierra se desliza. Si, lo que haya producido el derrumbe ha debilitado todo el terreno, y bastaría un empujoncito y estos dos "ancianos" irían a cobijarse en lo más profundo de la quebrada a su entierro final.

Parece escuchar el sonido de las ramas y de las hojas que entonan una triste y melancólica canción de aceptación y despedida. Cierra los ojos, y ante él, cual película de director postmoderno, pasan todas la imágenes de los momentos mas importantes de su vida: su primer amor, su primer beso, el nacimiento de sus hijos, su baile eterno, la partida de sus padres....

"No, viejo amigo. No es aún tu tiempo. Gracias por darme estos minutos. Estoy en paz" Le recita al viejo árbol, mientras va cortando con maestría las raíces en las cuales está enredado. Sabe que debe tener cuidado, y que el salto debe ser limpio para que el árbol salvador no se vea comprometido en estabilidad y pueda mantenerse firme.  No tiene miedo, sólo siente tristeza por no haberse despedido de mejor manera, y de no haber podido entregar todo lo que había escrito a sus adorados esposa e hijos. También siente pena por no haber llegado a conocer a sus nietos. Aún no habían nacido, y los muchachos se mostraban renuentes a formalizar siquiera una relación seria. "Primero nuestra profesión, luego tendremos familia". Eran así porque así los había hecho.

Recuerda a su esposa adorada. Su sonrisa y su mirada tierna. Su eterno "te amo". "Te he fallado, hoy no podré regresar a casa, lo siento" repite en silencio. "No olvides que te amo y que eres lo mejor que me ha pasado"

Abre los ojos por última vez, aspira profundamente una gran bocanada de aire fresco, que le devuelve por unos segundos toda su energía y ....

- Guau, guau!! Grrf! guau! guau!

"Pero.. que demonios?" "Uno no puede tener algo de tranquilidad siquiera en sus últimos minutos?!"
Voltea algo molesto y sorprendido en dirección a los ladridos.
A algunos metros de distancia, un montón de pelos con orejas y una cola que parece tener vida propia le llaman con ladridos cada vez mas entusiastas, como si fuese el ser mas feliz del planeta y como quien dice "apúrate, te necesito"

"Pero, si es la mascota perdida de la Sra H...." No puede creerlo. Ese pequeño cachorro se había perdido en el bosque a los tres días de haber llegado. La búsqueda fue infructuosa. La dueña se lamentaba, no sin razón, de haber llevado al pequeño a un paseo cuesta arriba, y en un descuido lo había extraviado. Ya lo habían dado por muerto, pues sabían que los lobos y los osos se disputaban esa zona. No recordaba bien su nombre. " Bastardo?, Bandido? Pirata?... no, no, era un nombre gracioso pero parecido...  Bribón!"

Al escuchar su nombre, Bribón empieza a moverse con mas alegría aún, y con mucha impaciencia quiere que se apure a acompañarlo.

- Hola Bribón! Mejor aléjate, que esto está por caerse del todo y no creo que pueda salir!

Bribón da saltitos, y empieza a moverse de un lado a otro, como queriendo decirle algo. Al principio no lo nota, pero luego con su pie , remueve un poco de la tierra que está bajo su bota y puede verlo. Es una pequeña saliente, quizá una roca, o quizá otro pedazo de raíz o quien sabe que, pero que se encuentra muy cerca a tierra mas solida y menos empinada, cubierta por vegetación, y desde donde podría con algún esfuerzo y mucha suerte trepar a un lugar seguro, cerca al cachorro.

Pero debe deslizarse hasta ese lugar en forma oblicua, en una caída como de tres o cuatro metros, y hacerlo de tal forma que la caída no sea tan violenta que lo saque volando por los aires, ni tan suave que no pueda llegar hasta el "montículo". Lo piensa. Ya no es joven, pero todavía tiene fuerzas suficientes para intentarlo.

Con gran cuidado va desenterrando una de las raíces del viejo árbol salvador. "Perdona, viejo amigo, pero aún debes ayudarme" recita para si mismo.

Ya está. Acomoda bien el cuchillo. Solo tiene una oportunidad. Cogiendo la raíz como si fuera una soga se aleja unos tres pasos. La tierra cede un poco. "Por favor, no me falles. Resiste viejo amigo". Sonríe. " Tratar de emular a Tarzán a esta edad, vaya" "Cómo era el grito?" Casi ríe.

Sin pensarlo dos veces, sujetando firmemente la raíz, empuja con violencia con toda las fuerzas de sus piernas y logra dar un salto pendular para luego de soltarse quedar pegado a la tierra y en la caída sujetarse al pequeño montículo que era el objetivo.

Bribón se mantiene callado, hasta que él logra trepar no sin gran esfuerzo por la pequeña pendiente y la maleza. Se tira en el pasto boca arriba, tratando de recuperarse del esfuerzo sobrehumano. Aspirando grandes bocanadas de aire con los brazos abiertos en cruz mira al hermoso cielo azul y nuevamente sonríe. "Aún estoy vivo!"

Su momento de idilio se termina bruscamente cuando el cachorro se abalanza sobre él y empieza a lamerle el rostro. Ambos están felices.

- Hola amiguito! Qué haces tú por estos lares?!  Le dice mientras cariñosamente le coge el hocico y acaricia su lomo. Nota que está bien alimentado, que al parecer no ha padecido hambre y que no está enfermo. "Cuanto tiempo ha pasado? Ya casi un mes! Cómo se las ha arreglado para seguir vivo sólo en el bosque?" Piensa y re piensa, pero ya no le importa. Está feliz de haberlo encontrado, mejor dicho, de que sea Bribón el que lo haya encontrado.

Hmm. Y ahora? Le debe su vida a la mascota. Y eso es literal.

- Permítame presentarme, Sr. Bribón. Mi nombre es Ricardo, Rick para mis amigos. Y tengo una preciosa esposa que me espera en casa, ella es la bella Josefina. Y aunque no lo creas, cuando se entere de tu hazaña serás un integrante honorario de nuestra pequeña "manada" . Pero eso sí, te voy adelantando, ella es la jefa.

Bribón lo mira como si entendiera, con una cara de "ya acabas?"

- Ok, ok. Ahora dígame usted que es lo que tanto le preocupa...

Al escuchar esto Bribón empieza a dar pequeños ladridos y a moverse en dirección del bosque, como señalándole que lo siguiera.

- Entendido, Bribón. Iremos hacia donde quieres. Solo un rato mas. Quiero verificar algo.

Se acerca sigilosamente y con mucho cuidado hacia la orilla de la ladera. Y puede ver lo que ha sucedido. Hay un gran derrumbe, el camino está justo al frente suyo, se percibe su presencia detrás de algunos arbustos. De la camioneta ni rastros. Un gran derrumbe, "Cómo llegó hasta el otro lado?" Con algo de temor, como presagiando lo peor, dirige su mirada en dirección del viejo árbol. "Ahí estás!". Se mantiene firme adherido a la montaña. Casi la mitad de sus raíces están al aire, flotando. Pero se nota estable y firme. Es un gran árbol, fuerte y firme, dispuesto aún a dar la pelea. "Gracias viejo amigo. Te estaré eternamente agradecido" Cierra un momento los ojos y eleva una plegaria, y en lo mas profundo de su ser parece escuchar una extraña melodía.

- Guau! guau!. Los ladridos de Bribón lo sacan de su letargo.

- Vamos, Bribón. Veamos que es tan importante, para lo que me has salvado.

Trata de mantener el ritmo de la mascota. Se van adentrando a la espesura del bosque. Con poco asombro nota que es un lugar donde ha estado muy pocas veces. Claro, es la tierra que se disputan los lobos y los osos. Una zona de conflicto.

- Un momento Bribón, necesito tomar un poco de aire.

Se sienta, hay un riachuelo al lado. Toma un poco de agua. Se lava las manos y puede revisar la pequeña herida en el muslo. Nada de importancia. Empieza a sentir que un tobillo le molesta. "El viejo esguince del tobillo derecho. Siempre vienes cuando menos te necesito". Hay un ruido extraño. Sube un poco corriente arriba y la nota. Una pequeña cascada adornada por brillantes arco iris y una pequeña poza se presentan imponentes ante sus ojos. Qué maravilla.  Parece un lugar sacado de cuentos de hadas. Se toma su tiempo para recordar ese hermoso paisaje y grabarlo en su memoria. Y de pronto nota algo extraño. La cascado tiene algo debajo. Desenvaina el cuchillo y se acerca con sigilo. "Vaya!" Una cueva natural rocosa se forma detrás de la cascada, formando un escondite y madriguera perfectos para cualquiera. También nota las huellas del dueño de casa. Osos.

Con mas sigilo aún se retira en silencio, tratando de no hacer mas ruido del necesario. No vaya a ser que los dueños de casa estén presentes, y los osos pardos no tiene muy buen genio que digamos.

- Ok amiguito, sigamos!.

Continúan su carrera corriente abajo, hasta que Bribón se detiene y empieza a caminar sigilosamente. Nata que tiene el viento en contra "Es mas inteligente de lo que creía" Piensa en silencio. En un instante Bribón ya está reptando, y Rick también, tratando de no hacer mucho ruido y al fin logra ver el destino.

Una enorme osa pardo, con un cachorro, emite unos sonidos lastimeros al costado de lo que parece ser una trampa de tipo foso. Ya ha tenido que eliminar muchas de ellas, fabricadas por los cazadores furtivos para atrapar a mamíferos pequeños. La osa ha tratado de escarbar el terreno para ampliar la boca de entrada, pero no ha logrado gran cosa. Estas trampas las prepararon hace mucho tiempo atrás, en la época de tráfico de pieles, y llenaron la paredes de hormigón y de cemento. "A prueba de osos".

No necesita mucha imaginación para saber que es el otro osezno el que está adentro. Y que el buen Bribón lo había traído hasta acá para rescatarlo. Pero, ¿Cómo?!

"Osea, me salvas de una muerte segura en un derrumbe, para convertirme en almuerzo de osos?!" Piensa y mira con intriga al buen Bribón. Pero nota que al parecer el cachorro ya tiene un plan. Con la lengua afuera, y como intentando mostrarle lo planificado, se aleja sigilosamente de su lado, siempre teniendo el viento en contra para que mamá osa no lo huela.

Cuando está en "posición", mira a Rick, y hasta parece hacerle un guiño. Espera.  Mama osa sigue tratando de escarbar la entrada del foso, y el osezno se desentiende un rato. En eso, con una agilidad increíble, y sin casi hacer ruido logra interponerse entre mama osa y el osezno, y empieza a corretearlo en dirección contraria al foso. El osezno huye despavorido, y emite en su huida lastimeros gemidos llamando a su madre. Es cuestión de segundos. Mamá osa se para en dos patas y emite un ensordecedor gruñido. Sin dar tiempo a más se lanza en persecución de Bribón y del osezno, que se han apartado algunos metros. Bribón empieza a ladrar mientras sigue corriendo detrás del osezno, quien huye con todo lo que da su frágil cuerpo.

Rick no pierde ni un segundo. Apenas mamá osa salió en persecución de los fugitivos, se abalanza con dirección al foso, y sin pensarlo dos veces, se mete en él. En el camino logra pedir a todos los santos que el osezno atrapado esté sano, y no herido. Que el foso no tenga trampas, y que además dentro del foso además del osezno no hayan otras "víctimas" de la cruel trampa (entiéndase por víboras y otros animales peligrosos).

Casi sin darse cuenta levanta al cachorro sobre su cabeza, sintiendo los arañazos y mordidas en sus manos, hasta que siente que el peso es aliviado, y como un resorte se hunde en lo mas profundo del foso, tratando de no respirar y no moverse.

Tiene los ojos cerrados, y el cuchillo ha desenvainado. Sabe que no tendría oportunidad alguna ante tamaño rival, y que sería mejor un rápido corte en el cuello, para evitarse el sufrimiento. Los segundos son eternos. Los ruidos cesan.

Cuanto tiempo ha pasado? Un minuto? Una hora? Un siglo? Una eternidad? Retira el cuchillo de su cuello. Siente un pequeño ardor. Se ha lastimado un poco. Vaya. La emoción del momento. El sudor lo empapa de pies a cabeza, y hasta parece que se hubiera orinado. Eso no importa. Va recobrando la calma, y lentamente, llevando el cuchillo hacia arriba, mas por inercia que por otra cosa, levanta la mirada.

- Grf! Guau! guau!

- Ja,ja, ja ! En lugar de estar ahí parado, deberías echarme una mano para salir de este hueco! O mejor dicho, una pata o una cola!

Tantea las paredes. Como lo había supuesto. Concreto. Revisa el fondo con sus pies. No hay trampas, pero si los restos de alguna serpiente y del techo del foso. Lo bueno es que no es muy amplio, y que puede trepar apoyándose a las paredes del concreto. Un poco más. Al fin. Libre.

El plan había funcionado de maravillas. La osa persiguió a Bribón y al osezno por un rato, pero cuando Rick entró al foso, Bribón puso los pies en polvorosa y la osa, con el osezno al lado regresó de nuevo a la trampa. Al sentir a su cachorro cerca, lo tiró cogiéndolo del lomo, y al notar que estaba sano, se retiraron cuesta abajo.

Bribón se mantuvo cerca, pero fuera del alcance y del olfato de la osa. En cuanto se habían retirado los tres, mamá osa con sus dos crías, Bribón se acercó al foso y se puso a observar, a ver si Rick seguía en el fondo. Se notaba que el cachorro confiaba en su plan, pues no hizo ningún ademán ni movimiento adicional hasta que Rick se haya compuesto del todo.

- Bribón! Bribón! Que buen cachorro eres! Y haces honor a tu nombre. Sólo a uno como tú se le ocurren semejantes alocadas ideas. Pero, está muy bien así, me has hecho sentir vivo de nuevo, y hoy has salvado a dos vidas. Eres todo un héroe.

Bribón no dejaba de menear la cola y jadear con la lengua afuera. Estaba feliz.

- Pero, venga, tenemos que irnos. Aunque, primero, hay que tapar esta maldita trampa. No vaya a ser que otro bebé oso se le ocurra caerse dentro y, ni lo cuentes, no vuelvo a hacer esa locura de meterme ahí de nueva nunca mas en mi vida!

- Guau! guau!

- Ja, ja, ja! Ven acá cachorro!

Lo abraza y lo palmea de nuevo. Si que es un buen perro.

Con algunos troncos, piedras y con toda la tierra que mamá osa había escarbado, logra llenar el hueco, y no sin antes poner un gran tronco en forma de estaca, terminan por clausurar esa cruel trampa.

Está exhausto. Y ya se hizo tarde. Y lo peor está por venir. Tienen que trepar la montaña hasta la cima, para poder bordear la quebrada y llegar al camino, y quizá antes que oscurezca encontrar el refugio. Su celular se fue con la camioneta, también el fusil. Ahora recuerda que antes hacía andar una pistola al cinto, que nunca la había utilizado, y, como más estorbaba, en un momento decidió dejarla definitivamente en casa. El fusil era mucho mas útil. Que bueno que nunca dejo el cuchillo.

El trecho es enorme. Consigue algunos hongos, y los come. Pero no va a lograrlo, la noche es inminente y aún no llegan a la cima. Se sienta un rato, el cachorro a su lado, también está cansado.

- Tenemos que seguir, señor Bribón. Esta es la zona de conflicto de lobos y osos. Y pos supuesto ya nos han notado. A los osos no les interesamos mucho, pero a los lobos sí. No podemos quedarnos en la noche a campo descubierto. Necesitamos algún refugio. Y no veo nada cercano. Vamos, ánimos. Una vez que hayamos coronado la cima, la bajada será más rápida.

Pero no lo logran, y la noche cubre con su manto a toda la montaña. Unos aullidos se oyen a la distancia. Bribón está intranquilo y nervioso. Se pega a Rick. Se detienen. Junta algunas ramas, unos palos secos y empieza a frotarlos con violencia. Le sangran las manos, pero logra algunas chispas. Y de ahí, el fuego. El mejor aliado del hombre desde la pre historia. El que lo libró de mil depredadores y que lo convirtió en el rey de todas las bestias. Enciende una pequeña hoguera y se presta a dar batalla.  Bribón no se aleja.

- Sería mejor que huyeses, Bribón. No hay oportunidad para mí. Pero daré una gran batalla. Los mantendré al margen. Pero, si escapas, tendrás mas oportunidad que si te mantienes a mi lado. Anda! Huye!

Bribón no se inmuta. Emite un gruñido y se mantiene a su lado.

- Está bien, amigo. Daremos batalla. No seremos presa fácil.

Los aullidos son mas cercanos. El fuego está vivo, pero la leña se acabará pronto, y están solos. Y rodeados. Con un palo ha preparado una especie de mazo. Sabe que es la mejor arma.  El cuchillo lo utilizará solo al final, en el momento del ataque final, para no sufrir tanto. Aunque sabe que los lobos no le darán ninguna oportunidad. Siente pena por el cachorro. Aunque, ya ha demostrado que es inteligente y ágil, y quizá pueda huir. Pero sabe que los lobos no lo permitirán. Una vez que los han rodeado, ya no hay salida.

El fuego se extingue y empieza la mortal embestida. Escucha los ladridos de Bribón, los rugidos de los lobos. Golpea a uno, que cae sin sentido, y va moviéndose cual danzarín de fiesta macabra. Agita su garrote con maestría, y logra poner a otro atacante fuera de combate. Cómo extraña su fusil. Otra hubiese sido la historia. Ahí viene el siguiente, se lanza al ataque, mueve con violencia su mazo.  En eso siente un golpe en la cabeza y mil cuchillos que se clavan en la espalda. Cae y siente el aliento hediondo de la fiera salvaje en su rostro. No logra desenvainar el cuchillo. Cae en un abismo infinito, y antes de ingresar a la oscuridad logra repetir mentalmente "te amo, eres lo mejor que me ha pasado".

Dicen que el viaje a la muerte es raro. Que vas en dirección a la luz, que subes o bajas por escaleras. Que no sientes nada, y que te liberas de todas tus cargas. Pero no es así. Siente mucho dolor. Sigue escuchando los gruñidos, los rugidos. Sigue sintiendo el olor insalubre de un hocico cruel. Aún ve al lobo, siente su cuerpo totalmente empapado. Y siente que en su mano, aún sin desenvainar, su cuchillo está entre los dedos agarrotados.

Y de pronto está ahí, la dichosa luz de la que tanto habían hablado. Pero no es tan brillante. Y, siente aún mucho dolor. Y ese olor. No se ha ido aún. Incluso escucha aún los gruñidos. Pero ahí está la luz. "Debo ir hacia la luz, así dejaré de sentir todo esto" Intenta moverse y en eso nota una imagen muy familiar.

"Santo cielo! no estoy muerto! Sigo con vida, y eso, eso es un .... oso"

Pierde nuevamente la consciencia. El dolor es aterrados e intenso. Siente algunas lamidas, No sabe que esperar. No puede mover la mano con el cuchillo, ya que está aparente mente fracturada. Y el otro brazo está bajo su cuerpo, totalmente adormecido. Lo mueve a duras penas, tratando de no despertar a la bestia. Pero nota algo extraño. A su lado, lamiendo sus heridas, hay ... dos pequeños oseznos.

Con gran dificultad logra volver en sí. Nota que está en la cueva, debajo de la cascada. Mil preguntas pasan por su cabeza. Pero el dolor es demasiado. Trata de mover los pies. Demonios! Están fracturados. Siente que mil rayos queman su espalda, y su pecho está desgarrado. No puede abrir bien los ojos y siente los labios enormes. Le quema la garganta. Está muy mal herido. Y no puede moverse. Tiene que coger el cuchillo. Tiene que evitarse tamaño sufrimiento. En eso siente el aliento de la osa en su rostro. Cierra los ojos. Y siente una lengua caliente que lame sus heridas.

Vivo. Otra vez vivo. Pero en esta ocasión está condenado. Una osa con dos cachorros no podrán evitar que sus heridas infecten o lograr reponer sus huesos. Además hay algo que ha notado. La osa se mueve con mucha dificultad. Al parecer también está herida. Sin casi notarlo, dos lagrimas brotan de sus ojos y resbalan por sus mejillas.

La osa había ido en su ayuda. Estaba cerca con los oseznos. Puso en retirada a los lobos, y arrastró a Rick a su guarida. Pero en el ataque los lobos la habían lastimado. Aún así puso a Rick y a los cachorros a salvo.

Bribón mas que correr voló con dirección al pueblo, llevando en su hocico un pedazo de ropa de Rick, que había desgarrado. También estaba herido, de un costado sangraba por una herida abierta, pero aún así logró llegar a la cabaña mas cercana. Para esto ya Josefina había puesto en alerta a toda la población. Rick nunca estaba mas de 6 horas sin comunicarse. Cuando se cumplió ese plazo ella se puso manos a la obra. Habían reunido a toda la gente posible, pero el helicóptero recién estaría disponible para el día siguiente.

Así que cuando llegó Bribón, no fueron necesarias muchas explicaciones. Era aún de madrugada, y ya habían detectado cerca a la noche anterior el lugar del derrumbe. Vendaron lo mejor que pudieron a la mascota, y se dirigieron al lugar donde todo había sucedido. Bribón aullaba y ladraba como alguien que está muy preocupado.

Cuando hubieron aterrizado en un claro, Bribón se echó a correr con todo lo que le daba el alma. Los demás apenas podían mantenerle el paso. Josefina se quedo muy retrasada. Hasta que oyó el disparo.

Corrió con toda su alma. Prácticamente voló, llevando el corazón en la boca. Ya casi cerca a la pequeña cascada puno notar a su amado recostado encima de una gran osa, como queriendo tapar con su cuerpo a la ya indefensa bestia.

Bribón la lamía lastimeramente. El cuerpo de Rick estaba hecho un andrajo. La osa estaba mortalmente herida. El primero en llegar, al verla, creyó que era la atacante y sin pensarlo dos veces disparó a matar. Iba a hacer un segundo disparo, cuando se apareció Rick que cayó pesadamente encima de la moribunda osa gritando: "Noooo!!!"

Todos se quedaron pasmados. Se acercaron con cuidado, y con mucha suavidad retiraron el cuerpo magullado y herido de Rick, que vivía de milagro. Lloraba como un niño, pedía entre gemidos "perdón, perdón" En la mano fracturada estaba el puñal, aún sin desenvainar, y con la otra se aferraba con violencia al pelaje de la moribunda osa.

Al reconocer a Josefina, se calmó un poco, y pudo decirle: "te amo, eres lo mejor que me ha pasado" Ella entre lagrimas le sonríe, y lo besa cariñosamente. Él respira con dificultad, y antes de de perder la conciencia, le dice: "Por favor, hazte cargo de los cachorros".

- No te preocupes, amor mío. Sólo no se te ocurra morirte. Y lo besa nuevamente, pero esta vez en la frente ensangrentada.

Ya los paramédicos lo están atendiendo. Lo inmovilizan, vendan las heridas sangrantes, y le colocan sueros.  Le explican rápidamente que es de mucha gravedad y que es mejor llevarlo solo para poder llegar rápido al Hospital mas cercano y puedan operarlo, para intentar salvarlo. Que una vez que lo hayan dejado, regresaran por todos ellos y los llevarán también al hospital. Que se mantengan en contacto.

Acepta a regañadientes. Lo besa nuevamente y ve el helicóptero elevarse. "Ni se te ocurra morirte, señor mandón, ni se te ocurra morirte" Repite para sus adentros.

Sentados en grupo, todos rodean al Teniente que está cabizbajo. Ve que todos tratan de calmarlo. Que nadie pudo haber adivinado que es lo que pasaba. Que hizo lo correcto, que obedeció a sus instintos. Era un joven oficial de policía, muy atento, muy servicial. Y había sido el primero en embarcarse en la búsqueda de Rick, a quien consideraba un gran amigo. Había también leído sus obras y era uno de sus seguidores. Pero, no podía creer que ese oso había salvado la vida de Rick, y que él, lo había matado.

- Era una osa, Teniente Gómez. Y ya estaba mal herida. Le dice Josefina.

- Mire, tiene heridas en el lomo y en el vientre. Difícilmente se hubiera salvado.

- Pero... igual, he sido yo quien la ha matado. Responde acongojado el oficial.

- Tranquilo, tranquilo. Ya pasó, y ahora debe ser nuevamente el Teniente Gómez que siempre he admirado, ya que lo necesito para un gran trabajo.

El teniente Gómez mira con sorpresa a Josefina. En su rostro se dibuja una expresión de asombro e incredulidad. Pero Josefina, con mucha cautela, se ha adentrado a la cueva debajo de la cascada. Cuando va a entrar, Josefina lo detiene. El saca su linterna, pero siente la suave mano detenerlo y hacerle el ademán de silencio.

- Tiene dardos tranquilizadores, teniente?

- Ehh, sí señora, en mi mochila.

- Los tiene dosificados?

- Hay acaso otro oso adentro??

- No teniente, son dos oseznos, pero ya no son tan pequeños. Tenemos que rescatarlos. Se lo debo a la osa.


Epílogo.


Rick sanó milagrosamente. Tuvieron que colocarle placas de titanio por casi todos lados. Se reía de si mismo diciendo que era el hombre de hojalata. Estuvo algunos meses en rehabilitación, pero en su casa. En el hospital solo aguantó dos semanas. No pudieron detenerlo. Parecía haber rejuvenecido después de su hazaña.

Josefina con ayuda del teniente Gómez, logró sedar a los oseznos y trasladarlos a su cabaña. Con el veterinario del pueblo lograron curarlos de las pequeñas heridas que tenían. Tuvo que hacer una especie de frazada con la piel de la osa muerta, para que los oseznos se acostumbrasen a su presencia y pudiesen ser alimentados. Al inicio le pareció una idea descabellada. Pero, funcionó. Enterraron a la osa cerca a la cascada.

Bribón y el teniente se encargaron de cuidar a los oseznos, aunque estos nunca dejaron de dar lata. Cuando Rick hubo mejorado, ya pudieron ir a la zona de osos de vez en cuando y enseñarles a pescar. También consiguieron rescatar la camioneta del barranco, mejoraron la carretera y reforzaron las raíces del viejo árbol.

Los oseznos eran macho y hembra. Nunca supo cual de los dos había caído al foso. Ni tampoco supo como se las arregló Bribón para sobrevivir todo ese tiempo en la montaña. Cuando le preguntaba, Bribón sólo lo miraba con esa mirada extraña,  como quien dice: "vas a seguir con la misma cantaleta?"

Los osos crecieron. Cuando ya tuvieron el tamaño suficiente se quedaron a invernar en la cueva bajo la cascada. Pero después de eso, cada uno se retiró por su propio camino.

La despedida fue dolorosa, aunque no tanto.

A Josefina y a Rick les trajeron un nuevo cachorro, y esta vez, estaban muy entusiasmados. Era lo mas hermoso que jamás habían visto, el ser mas bello, frágil y dulce que podían tener en sus manos. Era su primera nieta.

- Te amo. Eres lo mejor que me ha pasado.

Fin.

domingo, 11 de marzo de 2012

El fútbol...

Me siento desconcertado al leer los comentarios de algunas personas que hacen comparaciones de Messi con Cristiano Ronaldo, con Maradona y Pelé. No puedo entender aún porque somos así.
Vayamos por partes.
El fútbol es un juego de equipos.
Tanto los pequeños y los grandes jugadores que han logrado éxitos en este deporte han dependido del equipo al que pertenecían y la forma como podían integrarse al mismo. Pelé en el Santos, Maradona en Boca y Napoli. En su momento, ambos lograron integrar un seleccionado nacional que jugaba con ellos y por eso lograron los triunfos en los mundiales. Hoy solamente Messi pertenece a un equipo al que ha logrado integrarse, el Barcelona. Muchos dicen que es el mejor equipo de fútbol de la historia, otros dicen que no es así. No importa eso, lo importante es que el Barcelona ha logrado redefinir el fútbol moderno, y hacerlo tan atractivo que de verdad da gusto verlos jugar. Quizá cuando pase mucho tiempo se hablará de esta época como del inicio de una nueva era de fútbol, y al Barza se le mencionará como el equipo pionero, siendo Messi el máximo exponente.
No hay puntos de comparación con los dos grandes de la historia. Maradona y Pelé son leyenda, son parte de la historia y nadie los quita de ahí. Cristiano Ronaldo es un gran solista, pero no ha logrado integrarse a ningún equipo, y no creo que cambie nada, solo serán parte de la historia sus encuentros con Messi y por su puesto sus derrotas.
No soy experto futbolero, tampoco soy crítico ni especialista en el tema, pero si estoy seguro que un fútbol tan exquisito como nos muestra el Barcelona no es para perdérselo. Disfruto con cada partido, cada pintura de gol que hacen me emociona, como a millones de fanáticos.
A seguir disfrutando del mejor fútbol del planeta, con el mejor jugador del mundo.
El resto no cuenta....

Filosofía pura....

Hoy es un día difícil. Domingo, ya estamos en la quincena de marzo y aun no he podido saldar las cuentas del colegio ni las deudas de febrero. Parece mentira, pero la situación se va complicando de a poquitos. Cada día mas personas piden mas de mi, cada día esperan que haga algo diferente a lo que yo logro. Y cada día, al término de la jornada debo aceptar que no ha ocurrido nada excepcional, que mis deudas siguen creciendo como la espuma y mis ingresos siguen bajando. Y que seguiré esperando que un golpe de suerte cambie dramáticamente mi destino.
Es mentira que los programas de auto ayuda o los vídeos o música para elevar el ánimo funcionen. Por lo menos, conmigo hasta el momento no ha sucedido, y a pesar que le he puesto bastante empeño. Eso de mente positiva, creérselo uno mismo, etc., en mi caso no funciona.
Mañana es lunes. La realidad explotará en mi cara como todos los lunes, los pacientes que quieren que haga maravillas por ellos con el menor gasto posible, aquellos que reclaman porque no lograron el resultado esperado a pesar de haber gastado un sencillo, y aquellos que esperan que hagas una maravilla y te conviertas en Dios y les logres un milagro. Son muy pocas las personas que acuden a la consulta con la idea clara que si quieren un buen resultado deben invertir un gran monto. Hasta ahora no he escuchado a nadie decirme que de los gastos o del dinero no me preocupe, pues para ellos lo mas importante es su salud. Eso todavía no lo he encontrado. Al contrario, prefieren gastar en otras cosas pero mezquinan por sus ojos. Eso si, no te perdonan errores, pues como has estudiado y estas en el consultorio, no puedes cometer ningún error. El enfrentarse cada día con esto me agota, me envejece, y eso que ya estoy prematuramente viejo.
No se cuanto tiempo mas mi cuerpo y mi mente aguantarán esto. No estoy seguro de ser capaz de poder continuar con este ritmo de vida por diez años mas. No lo creo, y tampoco tengo claro que será de mi vida cuando tenga que dejar el trabajo.  No estoy seguro de nada de eso.
Mañana será otro día. Mañana nuevamente a levantarse temprano, ayudar en la preparación de la pequeña para que pueda estar lista para el colegio, tomar desayuno y ducharse. Ir en el metropolitano, atender la consulta, arreglar algunas cuentas, pagar deudas, y nuevamente en casa en la noche, cansado, esperando que suceda el milagro y pueda algún día dejar de preocuparme sobre el factor financiero.
Es cierto, no puedo quejarme, no me va mal. Tengo una vida considerada media alta para los estándares locales, pero el gasto por mantener este ritmo de vida hace que tenga que preocuparme por conseguir el dichoso financiamiento en forma permanente.
Estoy cansado de muchas cosas. Necesito un cambio en forma urgente. La rutina está aniquilando lo poco que me queda de iniciativa.
La rutina me está matando.
Mañana será otro día, y tengo que vencer a la rutina, o morir en el intento......

jueves, 5 de mayo de 2011

Me falta mucho por aprender.....

Cuando muera, si es que llega ese día, en mi epitafio quisiera que pongan: "He vivido".... Es cierto que no tiene nada de original, y probablemente sea mejor: Murió mientras estaba lleno de vida, o la muerte lo alcanzó de sorpresa, o no me lo esperaba, o "vaya, hasta que al fin llegó la hora de descansar". Se que soy uno mas del montón, que estoy lleno de incógnitas, y que no paso de ser un perfecto desconocido para mis vecinos del mismo edificio, y es por esa razón que hoy he decidido poner en blanco y negro lo poco que he aprendido en este tramo recorrido por 42 años de vida, llenos de alegrías, tristezas, amor, lagrimas, odio y un largo etc que mejor lo dejamos ahí.

Empecemos pues.

Cosas que he aprendido (y de pasito lo que me falta al costado):


  1.  Hablo, no muy bien, pero puedo hilvanar unas frases coherentes sin casi tartamudear. Puedo convencer a las personas de mi entorno cercano de lo que creo correcto, pero si son mas de tres personas me siento diezmado y ya no puedo hacer mas nada. No puedo dirigirme a una multitud sin que me suden las manos. No he logrado aprender la oratoria de un político, mucho menos la de un artista o un caudillo.
  2.  Escribo, casi sin fallas ortográficas, gracias a mi escuela primaria y secundaria, incluso puedo redactar cartas, documentos, artículos, y si estoy inspirado hasta llego a componer algunos versos. Eso sí me cuesta mucho decidirme a escribir.
  3. Escucho, me gusta escuchar a la gente, además se apreciar la buena música, y esto me sirve para poder bailar. No canto, no tengo buena voz.
  4. Mis manos están entrenadas para múltiples cosas, muy aparte de lo común, puedo utilizar prácticamente cualquier herramienta, electricidad, carpintería, gasfitería son comunes en mi género, aunque también me desenvuelvo regular con la electrónica, ya que puedo armar y desarmar una computadora, un LCD y plasma sin temor a malograr-los, se usar un bisturí, puedo operar un uñero, suturar una herida no importa el tamaño de la misma, puedo amputar un miembro, puedo extraer un apéndice, hacer una cesárea, operar una obstrucción intestinal, colocar un hueso dislocado en su lugar, reducir una fractura y colocar un yeso, opero cataratas, glaucoma, pterigiones (carnosidades), estrabismo, párpados, se reanimar una persona en paro cardiorespiratorio, inclusive a uno muy pequeñito (recién nacidos), incluso puedo intubarlos (no es muy fácil). Uso con facilidad un cuchillo, un machete (¿sabes cortar un árbol de chonta?, yo si se), la  moto-sierra es lo mas fácil del mundo. Se usar armas de fuego: una pistola, un fusil, una mini uzi y ametralladora mag, se armarlas y desarmarlas (aprendí en el ejército). Se manejar una bici, una canoa, un peque peque, un deslizador, un cargador frontal y un tractor a orugas. También se preparar algo de comida (anticuchos, parrillas) preparo pisco sour, puedo coser con una aguja y una máquina de coser. Aun no he aprendido a manejar motocicleta, auto y avión. Y no he aprendido a escribir con la izquierda.
  5. Camino, y camino mucho. He viajado mucho y mis pies han sido mis principales medios de transporte. Han conocido casi todo tipo de terreno, desde alfombras hasta montañas escarpadas, desde pisos de mármol hasta barro fangoso. He caminado en la costa, por el desierto, en la sierra por las cumbres hermosas y la puna hostil, en días preciosos y otros oscuros y lluviosos, en la selva, por lugares soñados para descansar hasta el fango lleno de cuerpos en estado de descomposición (léase la guerra del cenepa). El máximo lugar que han pisado mis feos, chuecos, y fuertes pies ha sido un campo minado. Si, como pocos, he caminado sobre un campo minado, mirando la belleza de esas patas chuecas que tengo, rezando y pidiendo no ser yo la siguiente víctima de esas minas anti-personales. Y ya que estamos en lo de viajar, también he viajado a lomo de mula y de caballo, hasta ser capaz de ensillar un desencillar al mismo, si pues, despues de 1 semana a lomo de bestia, ya puedes entender por que las piernas abiertas de los cow boys. También he viajado en todo tipo de autos, desde los mas fichos, hasta los mas sencillos, he viajado en camionetas, camiones, sobre cajas y sobre pollos, parado, sentado, colgado, he viajado todas las semanas viajes de 1 día, solo y acompañado, he viajado por mar, tierra, aire, he viajado en un helicóptero de guerra, he viajado sobre una canoa por mas de 12 horas, sentado en una posición, bajo el sol inclemente y luego la lluvia incesante, he viajado en una balsa, he viajado solo por la noche, caminando en la puna, o en la selva llena de fango, solo con el ánimo de no perderte, teniendo la fe puesta en que hay algo ahí afuera que te está cuidando. He conocido lugares exóticos, donde pocos se atreven, pues para llegar a ellos hay que caminar 1 día y medio, durmiendo en la intemperie y cruzando lugares llenos de alimañas. He conocido tribus en la selva incomunicados, lugares tan extraños que en ese momento preguntas ¿Dios vino por aquí?  Me falta viajar en submarino y en barcos de guerra.
  6. He tenido mucho amor, aunque para ser justos, ahora tengo mas amor del que merezco. Tengo a mi lado a la mejor mujer del planeta, me entiende a las maravillas, dependo de ella, y tengo el amor de mis hijos, hermanos, padres, tíos, tías, primos, primas, amigos y familiares. He tenido muchas aventuras amorosas, aunque no para llenar toda una historia.
  7. He estado en una guerra, tuve un grado en el ejército, y tuve la "suerte" de participar en una guerra, estar en el mismo frente de batalla, soportar bombardeos y fuego directo, he disparado en respuesta pero no se si habré lastimado a alguien (en ese momento eso es lo que quería), he visto a mucha gente morir en ese estúpido conflicto, y he ayudado a muchas mas a salvarse. He padecido hambre verdadero, comiendo hierbas, he aprendido que los billetes no sirven para comerlos, he aprendido el verdadero valor de los alimentos, de estar gordito, he construido una cabaña con mis propias manos, he construido mi tarima y he envidiado a todos los que tenían una cama en ese momento. Las heridas aun están abiertas.
  8. Sigo estudiando, no se cuando parar, aprendo cada día más, y soy un completo ignorante. En medicina he profundizado mis conocimientos en pediatría y neonatología, gineco obstetricia, ecografías,  enfermedades infecciosas y endémicas como Dengue, Malaria, uta, Hepatitis A, B, Delta (estuve en una epidemia de hepatitis delta, murió mucha gente), Bartonella, peste bubónica. Aprendí a administrar en salud, tengo dos diplomados en eso, se de mejora continua de la calidad, re-ingeniería, marketing, etc, he sido directivo y jefe de casi todos los cargos en un pequeño hospital, hice mi especialidad y he hecho una maestría en la misma, y he asistido a prácticamente todos los eventos de mi especialidad en el Perú, y ya estoy empezando a salir fuera. Me gusta leer, leo casi todo lo que encuentro. Me falta una gran biblioteca, con los grandes libros de la historia, ya tengo a Cervantes. 
  9. Me gusta comer bien, es una de las razones por la que no me iré del Perú. Acá se come rico, un cevichito de mero, o de conchas negras o de lenguado, o mixto para cuando estas misio, un reventado de cangrejos, un cabrito a la norteña, un cuy chactado, una patasca, un lechon al horno, una pachamanca, anticuchitos de corazón, un pollito a la brasa, un tacu tacu con mariscos, un taipa a la plancha, rocoto relleno, papa a la huancaina, o un simple sanguche con chicharron y camote no se encuentra así nomás. No hay nada que falte. y para tomar, una Inka Kola al polo, o una chelita, o un buen vino, importado eso sí, argentino mejor, o español o francés o italiano si eres exquisito. O si ya eres ducho, un buen pisco y te preparas un chilcano.
  10. Creo en Díos, pero tengo mis dudas sobre al iglesia católica. Es un tema aparte pero quiero dejar constancia que no he olvidado esto. 
En conclusión, ni siquiera se donde empezó todo esto, pero el punto final es que aún tengo mucho por vivir, y dentro de cuarenta años quiero hablar sobre motos, veleros, submarinos y jets.