- No olvidas nada?
- Creo llevar lo necesario conmigo. A ver, el arma, municiones...
Va repasando en voz alta toda la lista de artículos y herramientas que llevará a la montaña.
Son una pareja de mediana edad, aproximadamente 60 años él, 50 ella. Viven en un lugar apartado, en una casa completamente equipada pero que se encuentra en el bosque, rodeada de árboles y frente a un lago mediano. Tienen vecinos en lugares algo apartados y en la pequeña ciudad cercana.
Se dedican principalmente a cuidar y reforestar el bosque. Además ella hace asesorías empresariales vía internet.
Él hace tiempo dejó el trabajo, y ahora se dedica a tiempo completo al bosque, la caza, la pesca y la escritura.
Hace algún tiempo publicó un par de historias que hasta ahora le brindan ingresos y un club de seguidores que siguen esperando la continuación de las historias.
Que esperen, suele repetir, la inspiración vendrá cuando lo crea necesario.
Tienen hijos, pero ya son adultos y viven en la gran ciudad.
Se comunican con ellos a diario, y ellos vienen de visita un par de veces al año. Aunque por el trabajo y estudios no pueden frecuentarse tanto.
Se aman y se complementan. Ya no saben lo que es vivir uno sin el otro.
A veces tienen que separarse por un día o dos, ya que ella debe hacer viajes relámpago de trabajo o a visitar a los "chicos". Una verdadera mamá gallina.
Él no tanto. Le gusta la soledad. Escribe a escondidas, vive en un mundo de fantasías creando historias y relatos que guarda meticulosamente en un archivo oculto. Cree que ella no lo ha notado, y ella le deja creer eso. Aunque periódicamente va creando un archivo paralelo por sí acaso.
Ha construido su casa y todo lo que hay en ella con sus propias manos. Incluso el lago lo ha formado usando un pequeño riachuelo que pasaba por el terreno. No fue complicado, pero requiere mucha pericia no alterar el ecosistema.
Mayor labor fue instalar la pequeña central hidroeléctrica y el sistema de agua y desagüe. En el internet y la señal de teléfono ayudaron los chicos. Parece mentira que en un lugar tan alejado se pueda contar con todas las comodidades de las grandes ciudades. Y a muy bajo costo. Y con el plus de la naturaleza y el aire libre en derredor.
- No olvides alimentar a los pollos y los patos. Hay una gallina que está ovando...
- Lo que usted diga señor mandón!
Risas. Ella le hace notar que siempre lo cubre con "sus obligaciones". A veces pasan semanas enteras que ella debe encargarse de alimentar a toda la granja, sobre todo cuando él está soñando con alguna nueva historia.
Pero cuando esto no sucede, es un reloj de precisión. Ordenado y puntual, meticuloso y exigente, limpieza y pulcritud al exceso.
Hoy le toca recorrer las zonas altas. Irá en la todo-terreno hasta donde llegue la máquina y de ahí en adelante a pie.
Es una ruta que ha hecho ya en varias ocasiones, y nada debería salir mal. Estaba acostumbrado a estas rutinas, y ella a fuerza de la costumbre también.
- Y mi beso?
- Deséame suerte en la batalla...
Un guiño cómplice, un corto beso y una brazo. Una despedida cordial de dos personas que se aman y se entienden a la perfección.
La ruta fue de lo más normal. La temporada indicaba que nada extraño pasaría hasta el invierno que se avecina. Tampoco tendrían problemas con los lobos ni con los osos. Al parecer ya los problemas territoriales habían sido zanjados. La cacería furtiva había sido completamente controlada, y la temporada de leñadores aún se notaba lejana.
"Bien, un par de vueltas mas y estaré en el limite de la carretera. De ahí se tendrá que hacer el tramo a pie, aunque tendré tiempo de revisar a la nueva familia de ciervos instalados en la rivera este, por el cañón..." Iba repasando mentalmente el plan de trabajo, hasta que sucedió lo impensable.
Al inicio creyó que era un bache muy profundo. El movimiento extraño de la máquina le hizo frenar en seco para observar que sucedía.
Fue cuestión de segundos. Apenas atinó a quitarse el cinturón de seguridad y saltar de la camioneta cuando esta caía por la pendiente, logrando en la caída sostenerse de lagunas raíces que colgaban.
La violencia de la caída y el golpe lo dejan aturdido. Se abandona por algunos segundos, o quizá por una eternidad. No lo sabe. En su mente repasa todos los pasos seguidos antes de llegar, todas las precauciones y medidas de seguridad. Nada debió salir mal. No entiendo lo que ha pasado, solo sabe que cuelga de las raíces de algún viejo árbol a la espera de terminar de caer y concluir con sus días en lo profundo de la quebrada.
Sonríe. "Un viejo árbol" Que ironías del destino. Es ya un hombre viejo, ha vivido mucho ya, y es un "viejo" árbol quien lo ha salvado. El brazo izquierdo está adormecido, y siente un ligero dolor como si fuera una herida en el muslo izquierdo. Pero después se sabe ileso.
"Demonios, el arma estaba en la cajuela!" Sólo tiene su viejo cuchillo de caza en la cintura. La vieja costumbre de llevarlo a la cintura. "Algún día terminarás lastimándote" Le había dicho su esposa. "Nunca sabremos cuando nos hará falta" había respondido.
A tientas lo busca. Sí, está en su lugar. La cosa podría simplificarse ahora. Analiza su situación. Es casi imposible trepar a la cima. Y con temor nota que el viejo árbol está inestable. Al hacer algunos movimiento siente que la tierra se desliza. Si, lo que haya producido el derrumbe ha debilitado todo el terreno, y bastaría un empujoncito y estos dos "ancianos" irían a cobijarse en lo más profundo de la quebrada a su entierro final.
Parece escuchar el sonido de las ramas y de las hojas que entonan una triste y melancólica canción de aceptación y despedida. Cierra los ojos, y ante él, cual película de director postmoderno, pasan todas la imágenes de los momentos mas importantes de su vida: su primer amor, su primer beso, el nacimiento de sus hijos, su baile eterno, la partida de sus padres....
"No, viejo amigo. No es aún tu tiempo. Gracias por darme estos minutos. Estoy en paz" Le recita al viejo árbol, mientras va cortando con maestría las raíces en las cuales está enredado. Sabe que debe tener cuidado, y que el salto debe ser limpio para que el árbol salvador no se vea comprometido en estabilidad y pueda mantenerse firme. No tiene miedo, sólo siente tristeza por no haberse despedido de mejor manera, y de no haber podido entregar todo lo que había escrito a sus adorados esposa e hijos. También siente pena por no haber llegado a conocer a sus nietos. Aún no habían nacido, y los muchachos se mostraban renuentes a formalizar siquiera una relación seria. "Primero nuestra profesión, luego tendremos familia". Eran así porque así los había hecho.
Recuerda a su esposa adorada. Su sonrisa y su mirada tierna. Su eterno "te amo". "Te he fallado, hoy no podré regresar a casa, lo siento" repite en silencio. "No olvides que te amo y que eres lo mejor que me ha pasado"
Abre los ojos por última vez, aspira profundamente una gran bocanada de aire fresco, que le devuelve por unos segundos toda su energía y ....
- Guau, guau!! Grrf! guau! guau!
"Pero.. que demonios?" "Uno no puede tener algo de tranquilidad siquiera en sus últimos minutos?!"
Voltea algo molesto y sorprendido en dirección a los ladridos.
A algunos metros de distancia, un montón de pelos con orejas y una cola que parece tener vida propia le llaman con ladridos cada vez mas entusiastas, como si fuese el ser mas feliz del planeta y como quien dice "apúrate, te necesito"
"Pero, si es la mascota perdida de la Sra H...." No puede creerlo. Ese pequeño cachorro se había perdido en el bosque a los tres días de haber llegado. La búsqueda fue infructuosa. La dueña se lamentaba, no sin razón, de haber llevado al pequeño a un paseo cuesta arriba, y en un descuido lo había extraviado. Ya lo habían dado por muerto, pues sabían que los lobos y los osos se disputaban esa zona. No recordaba bien su nombre. " Bastardo?, Bandido? Pirata?... no, no, era un nombre gracioso pero parecido... Bribón!"
Al escuchar su nombre, Bribón empieza a moverse con mas alegría aún, y con mucha impaciencia quiere que se apure a acompañarlo.
- Hola Bribón! Mejor aléjate, que esto está por caerse del todo y no creo que pueda salir!
Bribón da saltitos, y empieza a moverse de un lado a otro, como queriendo decirle algo. Al principio no lo nota, pero luego con su pie , remueve un poco de la tierra que está bajo su bota y puede verlo. Es una pequeña saliente, quizá una roca, o quizá otro pedazo de raíz o quien sabe que, pero que se encuentra muy cerca a tierra mas solida y menos empinada, cubierta por vegetación, y desde donde podría con algún esfuerzo y mucha suerte trepar a un lugar seguro, cerca al cachorro.
Pero debe deslizarse hasta ese lugar en forma oblicua, en una caída como de tres o cuatro metros, y hacerlo de tal forma que la caída no sea tan violenta que lo saque volando por los aires, ni tan suave que no pueda llegar hasta el "montículo". Lo piensa. Ya no es joven, pero todavía tiene fuerzas suficientes para intentarlo.
Con gran cuidado va desenterrando una de las raíces del viejo árbol salvador. "Perdona, viejo amigo, pero aún debes ayudarme" recita para si mismo.
Ya está. Acomoda bien el cuchillo. Solo tiene una oportunidad. Cogiendo la raíz como si fuera una soga se aleja unos tres pasos. La tierra cede un poco. "Por favor, no me falles. Resiste viejo amigo". Sonríe. " Tratar de emular a Tarzán a esta edad, vaya" "Cómo era el grito?" Casi ríe.
Sin pensarlo dos veces, sujetando firmemente la raíz, empuja con violencia con toda las fuerzas de sus piernas y logra dar un salto pendular para luego de soltarse quedar pegado a la tierra y en la caída sujetarse al pequeño montículo que era el objetivo.
Bribón se mantiene callado, hasta que él logra trepar no sin gran esfuerzo por la pequeña pendiente y la maleza. Se tira en el pasto boca arriba, tratando de recuperarse del esfuerzo sobrehumano. Aspirando grandes bocanadas de aire con los brazos abiertos en cruz mira al hermoso cielo azul y nuevamente sonríe. "Aún estoy vivo!"
Su momento de idilio se termina bruscamente cuando el cachorro se abalanza sobre él y empieza a lamerle el rostro. Ambos están felices.
- Hola amiguito! Qué haces tú por estos lares?! Le dice mientras cariñosamente le coge el hocico y acaricia su lomo. Nota que está bien alimentado, que al parecer no ha padecido hambre y que no está enfermo. "Cuanto tiempo ha pasado? Ya casi un mes! Cómo se las ha arreglado para seguir vivo sólo en el bosque?" Piensa y re piensa, pero ya no le importa. Está feliz de haberlo encontrado, mejor dicho, de que sea Bribón el que lo haya encontrado.
Hmm. Y ahora? Le debe su vida a la mascota. Y eso es literal.
- Permítame presentarme, Sr. Bribón. Mi nombre es Ricardo, Rick para mis amigos. Y tengo una preciosa esposa que me espera en casa, ella es la bella Josefina. Y aunque no lo creas, cuando se entere de tu hazaña serás un integrante honorario de nuestra pequeña "manada" . Pero eso sí, te voy adelantando, ella es la jefa.
Bribón lo mira como si entendiera, con una cara de "ya acabas?"
- Ok, ok. Ahora dígame usted que es lo que tanto le preocupa...
Al escuchar esto Bribón empieza a dar pequeños ladridos y a moverse en dirección del bosque, como señalándole que lo siguiera.
- Entendido, Bribón. Iremos hacia donde quieres. Solo un rato mas. Quiero verificar algo.
Se acerca sigilosamente y con mucho cuidado hacia la orilla de la ladera. Y puede ver lo que ha sucedido. Hay un gran derrumbe, el camino está justo al frente suyo, se percibe su presencia detrás de algunos arbustos. De la camioneta ni rastros. Un gran derrumbe, "Cómo llegó hasta el otro lado?" Con algo de temor, como presagiando lo peor, dirige su mirada en dirección del viejo árbol. "Ahí estás!". Se mantiene firme adherido a la montaña. Casi la mitad de sus raíces están al aire, flotando. Pero se nota estable y firme. Es un gran árbol, fuerte y firme, dispuesto aún a dar la pelea. "Gracias viejo amigo. Te estaré eternamente agradecido" Cierra un momento los ojos y eleva una plegaria, y en lo mas profundo de su ser parece escuchar una extraña melodía.
- Guau! guau!. Los ladridos de Bribón lo sacan de su letargo.
- Vamos, Bribón. Veamos que es tan importante, para lo que me has salvado.
Trata de mantener el ritmo de la mascota. Se van adentrando a la espesura del bosque. Con poco asombro nota que es un lugar donde ha estado muy pocas veces. Claro, es la tierra que se disputan los lobos y los osos. Una zona de conflicto.
- Un momento Bribón, necesito tomar un poco de aire.
Se sienta, hay un riachuelo al lado. Toma un poco de agua. Se lava las manos y puede revisar la pequeña herida en el muslo. Nada de importancia. Empieza a sentir que un tobillo le molesta. "El viejo esguince del tobillo derecho. Siempre vienes cuando menos te necesito". Hay un ruido extraño. Sube un poco corriente arriba y la nota. Una pequeña cascada adornada por brillantes arco iris y una pequeña poza se presentan imponentes ante sus ojos. Qué maravilla. Parece un lugar sacado de cuentos de hadas. Se toma su tiempo para recordar ese hermoso paisaje y grabarlo en su memoria. Y de pronto nota algo extraño. La cascado tiene algo debajo. Desenvaina el cuchillo y se acerca con sigilo. "Vaya!" Una cueva natural rocosa se forma detrás de la cascada, formando un escondite y madriguera perfectos para cualquiera. También nota las huellas del dueño de casa. Osos.
Con mas sigilo aún se retira en silencio, tratando de no hacer mas ruido del necesario. No vaya a ser que los dueños de casa estén presentes, y los osos pardos no tiene muy buen genio que digamos.
- Ok amiguito, sigamos!.
Continúan su carrera corriente abajo, hasta que Bribón se detiene y empieza a caminar sigilosamente. Nata que tiene el viento en contra "Es mas inteligente de lo que creía" Piensa en silencio. En un instante Bribón ya está reptando, y Rick también, tratando de no hacer mucho ruido y al fin logra ver el destino.
Una enorme osa pardo, con un cachorro, emite unos sonidos lastimeros al costado de lo que parece ser una trampa de tipo foso. Ya ha tenido que eliminar muchas de ellas, fabricadas por los cazadores furtivos para atrapar a mamíferos pequeños. La osa ha tratado de escarbar el terreno para ampliar la boca de entrada, pero no ha logrado gran cosa. Estas trampas las prepararon hace mucho tiempo atrás, en la época de tráfico de pieles, y llenaron la paredes de hormigón y de cemento. "A prueba de osos".
No necesita mucha imaginación para saber que es el otro osezno el que está adentro. Y que el buen Bribón lo había traído hasta acá para rescatarlo. Pero, ¿Cómo?!
"Osea, me salvas de una muerte segura en un derrumbe, para convertirme en almuerzo de osos?!" Piensa y mira con intriga al buen Bribón. Pero nota que al parecer el cachorro ya tiene un plan. Con la lengua afuera, y como intentando mostrarle lo planificado, se aleja sigilosamente de su lado, siempre teniendo el viento en contra para que mamá osa no lo huela.
Cuando está en "posición", mira a Rick, y hasta parece hacerle un guiño. Espera. Mama osa sigue tratando de escarbar la entrada del foso, y el osezno se desentiende un rato. En eso, con una agilidad increíble, y sin casi hacer ruido logra interponerse entre mama osa y el osezno, y empieza a corretearlo en dirección contraria al foso. El osezno huye despavorido, y emite en su huida lastimeros gemidos llamando a su madre. Es cuestión de segundos. Mamá osa se para en dos patas y emite un ensordecedor gruñido. Sin dar tiempo a más se lanza en persecución de Bribón y del osezno, que se han apartado algunos metros. Bribón empieza a ladrar mientras sigue corriendo detrás del osezno, quien huye con todo lo que da su frágil cuerpo.
Rick no pierde ni un segundo. Apenas mamá osa salió en persecución de los fugitivos, se abalanza con dirección al foso, y sin pensarlo dos veces, se mete en él. En el camino logra pedir a todos los santos que el osezno atrapado esté sano, y no herido. Que el foso no tenga trampas, y que además dentro del foso además del osezno no hayan otras "víctimas" de la cruel trampa (entiéndase por víboras y otros animales peligrosos).
Casi sin darse cuenta levanta al cachorro sobre su cabeza, sintiendo los arañazos y mordidas en sus manos, hasta que siente que el peso es aliviado, y como un resorte se hunde en lo mas profundo del foso, tratando de no respirar y no moverse.
Tiene los ojos cerrados, y el cuchillo ha desenvainado. Sabe que no tendría oportunidad alguna ante tamaño rival, y que sería mejor un rápido corte en el cuello, para evitarse el sufrimiento. Los segundos son eternos. Los ruidos cesan.
Cuanto tiempo ha pasado? Un minuto? Una hora? Un siglo? Una eternidad? Retira el cuchillo de su cuello. Siente un pequeño ardor. Se ha lastimado un poco. Vaya. La emoción del momento. El sudor lo empapa de pies a cabeza, y hasta parece que se hubiera orinado. Eso no importa. Va recobrando la calma, y lentamente, llevando el cuchillo hacia arriba, mas por inercia que por otra cosa, levanta la mirada.
- Grf! Guau! guau!
- Ja,ja, ja ! En lugar de estar ahí parado, deberías echarme una mano para salir de este hueco! O mejor dicho, una pata o una cola!
Tantea las paredes. Como lo había supuesto. Concreto. Revisa el fondo con sus pies. No hay trampas, pero si los restos de alguna serpiente y del techo del foso. Lo bueno es que no es muy amplio, y que puede trepar apoyándose a las paredes del concreto. Un poco más. Al fin. Libre.
El plan había funcionado de maravillas. La osa persiguió a Bribón y al osezno por un rato, pero cuando Rick entró al foso, Bribón puso los pies en polvorosa y la osa, con el osezno al lado regresó de nuevo a la trampa. Al sentir a su cachorro cerca, lo tiró cogiéndolo del lomo, y al notar que estaba sano, se retiraron cuesta abajo.
Bribón se mantuvo cerca, pero fuera del alcance y del olfato de la osa. En cuanto se habían retirado los tres, mamá osa con sus dos crías, Bribón se acercó al foso y se puso a observar, a ver si Rick seguía en el fondo. Se notaba que el cachorro confiaba en su plan, pues no hizo ningún ademán ni movimiento adicional hasta que Rick se haya compuesto del todo.
- Bribón! Bribón! Que buen cachorro eres! Y haces honor a tu nombre. Sólo a uno como tú se le ocurren semejantes alocadas ideas. Pero, está muy bien así, me has hecho sentir vivo de nuevo, y hoy has salvado a dos vidas. Eres todo un héroe.
Bribón no dejaba de menear la cola y jadear con la lengua afuera. Estaba feliz.
- Pero, venga, tenemos que irnos. Aunque, primero, hay que tapar esta maldita trampa. No vaya a ser que otro bebé oso se le ocurra caerse dentro y, ni lo cuentes, no vuelvo a hacer esa locura de meterme ahí de nueva nunca mas en mi vida!
- Guau! guau!
- Ja, ja, ja! Ven acá cachorro!
Lo abraza y lo palmea de nuevo. Si que es un buen perro.
Con algunos troncos, piedras y con toda la tierra que mamá osa había escarbado, logra llenar el hueco, y no sin antes poner un gran tronco en forma de estaca, terminan por clausurar esa cruel trampa.
Está exhausto. Y ya se hizo tarde. Y lo peor está por venir. Tienen que trepar la montaña hasta la cima, para poder bordear la quebrada y llegar al camino, y quizá antes que oscurezca encontrar el refugio. Su celular se fue con la camioneta, también el fusil. Ahora recuerda que antes hacía andar una pistola al cinto, que nunca la había utilizado, y, como más estorbaba, en un momento decidió dejarla definitivamente en casa. El fusil era mucho mas útil. Que bueno que nunca dejo el cuchillo.
El trecho es enorme. Consigue algunos hongos, y los come. Pero no va a lograrlo, la noche es inminente y aún no llegan a la cima. Se sienta un rato, el cachorro a su lado, también está cansado.
- Tenemos que seguir, señor Bribón. Esta es la zona de conflicto de lobos y osos. Y pos supuesto ya nos han notado. A los osos no les interesamos mucho, pero a los lobos sí. No podemos quedarnos en la noche a campo descubierto. Necesitamos algún refugio. Y no veo nada cercano. Vamos, ánimos. Una vez que hayamos coronado la cima, la bajada será más rápida.
Pero no lo logran, y la noche cubre con su manto a toda la montaña. Unos aullidos se oyen a la distancia. Bribón está intranquilo y nervioso. Se pega a Rick. Se detienen. Junta algunas ramas, unos palos secos y empieza a frotarlos con violencia. Le sangran las manos, pero logra algunas chispas. Y de ahí, el fuego. El mejor aliado del hombre desde la pre historia. El que lo libró de mil depredadores y que lo convirtió en el rey de todas las bestias. Enciende una pequeña hoguera y se presta a dar batalla. Bribón no se aleja.
- Sería mejor que huyeses, Bribón. No hay oportunidad para mí. Pero daré una gran batalla. Los mantendré al margen. Pero, si escapas, tendrás mas oportunidad que si te mantienes a mi lado. Anda! Huye!
Bribón no se inmuta. Emite un gruñido y se mantiene a su lado.
- Está bien, amigo. Daremos batalla. No seremos presa fácil.
Los aullidos son mas cercanos. El fuego está vivo, pero la leña se acabará pronto, y están solos. Y rodeados. Con un palo ha preparado una especie de mazo. Sabe que es la mejor arma. El cuchillo lo utilizará solo al final, en el momento del ataque final, para no sufrir tanto. Aunque sabe que los lobos no le darán ninguna oportunidad. Siente pena por el cachorro. Aunque, ya ha demostrado que es inteligente y ágil, y quizá pueda huir. Pero sabe que los lobos no lo permitirán. Una vez que los han rodeado, ya no hay salida.
El fuego se extingue y empieza la mortal embestida. Escucha los ladridos de Bribón, los rugidos de los lobos. Golpea a uno, que cae sin sentido, y va moviéndose cual danzarín de fiesta macabra. Agita su garrote con maestría, y logra poner a otro atacante fuera de combate. Cómo extraña su fusil. Otra hubiese sido la historia. Ahí viene el siguiente, se lanza al ataque, mueve con violencia su mazo. En eso siente un golpe en la cabeza y mil cuchillos que se clavan en la espalda. Cae y siente el aliento hediondo de la fiera salvaje en su rostro. No logra desenvainar el cuchillo. Cae en un abismo infinito, y antes de ingresar a la oscuridad logra repetir mentalmente "te amo, eres lo mejor que me ha pasado".
Dicen que el viaje a la muerte es raro. Que vas en dirección a la luz, que subes o bajas por escaleras. Que no sientes nada, y que te liberas de todas tus cargas. Pero no es así. Siente mucho dolor. Sigue escuchando los gruñidos, los rugidos. Sigue sintiendo el olor insalubre de un hocico cruel. Aún ve al lobo, siente su cuerpo totalmente empapado. Y siente que en su mano, aún sin desenvainar, su cuchillo está entre los dedos agarrotados.
Y de pronto está ahí, la dichosa luz de la que tanto habían hablado. Pero no es tan brillante. Y, siente aún mucho dolor. Y ese olor. No se ha ido aún. Incluso escucha aún los gruñidos. Pero ahí está la luz. "Debo ir hacia la luz, así dejaré de sentir todo esto" Intenta moverse y en eso nota una imagen muy familiar.
"Santo cielo! no estoy muerto! Sigo con vida, y eso, eso es un .... oso"
Pierde nuevamente la consciencia. El dolor es aterrados e intenso. Siente algunas lamidas, No sabe que esperar. No puede mover la mano con el cuchillo, ya que está aparente mente fracturada. Y el otro brazo está bajo su cuerpo, totalmente adormecido. Lo mueve a duras penas, tratando de no despertar a la bestia. Pero nota algo extraño. A su lado, lamiendo sus heridas, hay ... dos pequeños oseznos.
Con gran dificultad logra volver en sí. Nota que está en la cueva, debajo de la cascada. Mil preguntas pasan por su cabeza. Pero el dolor es demasiado. Trata de mover los pies. Demonios! Están fracturados. Siente que mil rayos queman su espalda, y su pecho está desgarrado. No puede abrir bien los ojos y siente los labios enormes. Le quema la garganta. Está muy mal herido. Y no puede moverse. Tiene que coger el cuchillo. Tiene que evitarse tamaño sufrimiento. En eso siente el aliento de la osa en su rostro. Cierra los ojos. Y siente una lengua caliente que lame sus heridas.
Vivo. Otra vez vivo. Pero en esta ocasión está condenado. Una osa con dos cachorros no podrán evitar que sus heridas infecten o lograr reponer sus huesos. Además hay algo que ha notado. La osa se mueve con mucha dificultad. Al parecer también está herida. Sin casi notarlo, dos lagrimas brotan de sus ojos y resbalan por sus mejillas.
La osa había ido en su ayuda. Estaba cerca con los oseznos. Puso en retirada a los lobos, y arrastró a Rick a su guarida. Pero en el ataque los lobos la habían lastimado. Aún así puso a Rick y a los cachorros a salvo.
Bribón mas que correr voló con dirección al pueblo, llevando en su hocico un pedazo de ropa de Rick, que había desgarrado. También estaba herido, de un costado sangraba por una herida abierta, pero aún así logró llegar a la cabaña mas cercana. Para esto ya Josefina había puesto en alerta a toda la población. Rick nunca estaba mas de 6 horas sin comunicarse. Cuando se cumplió ese plazo ella se puso manos a la obra. Habían reunido a toda la gente posible, pero el helicóptero recién estaría disponible para el día siguiente.
Así que cuando llegó Bribón, no fueron necesarias muchas explicaciones. Era aún de madrugada, y ya habían detectado cerca a la noche anterior el lugar del derrumbe. Vendaron lo mejor que pudieron a la mascota, y se dirigieron al lugar donde todo había sucedido. Bribón aullaba y ladraba como alguien que está muy preocupado.
Cuando hubieron aterrizado en un claro, Bribón se echó a correr con todo lo que le daba el alma. Los demás apenas podían mantenerle el paso. Josefina se quedo muy retrasada. Hasta que oyó el disparo.
Corrió con toda su alma. Prácticamente voló, llevando el corazón en la boca. Ya casi cerca a la pequeña cascada puno notar a su amado recostado encima de una gran osa, como queriendo tapar con su cuerpo a la ya indefensa bestia.
Bribón la lamía lastimeramente. El cuerpo de Rick estaba hecho un andrajo. La osa estaba mortalmente herida. El primero en llegar, al verla, creyó que era la atacante y sin pensarlo dos veces disparó a matar. Iba a hacer un segundo disparo, cuando se apareció Rick que cayó pesadamente encima de la moribunda osa gritando: "Noooo!!!"
Todos se quedaron pasmados. Se acercaron con cuidado, y con mucha suavidad retiraron el cuerpo magullado y herido de Rick, que vivía de milagro. Lloraba como un niño, pedía entre gemidos "perdón, perdón" En la mano fracturada estaba el puñal, aún sin desenvainar, y con la otra se aferraba con violencia al pelaje de la moribunda osa.
Al reconocer a Josefina, se calmó un poco, y pudo decirle: "te amo, eres lo mejor que me ha pasado" Ella entre lagrimas le sonríe, y lo besa cariñosamente. Él respira con dificultad, y antes de de perder la conciencia, le dice: "Por favor, hazte cargo de los cachorros".
- No te preocupes, amor mío. Sólo no se te ocurra morirte. Y lo besa nuevamente, pero esta vez en la frente ensangrentada.
Ya los paramédicos lo están atendiendo. Lo inmovilizan, vendan las heridas sangrantes, y le colocan sueros. Le explican rápidamente que es de mucha gravedad y que es mejor llevarlo solo para poder llegar rápido al Hospital mas cercano y puedan operarlo, para intentar salvarlo. Que una vez que lo hayan dejado, regresaran por todos ellos y los llevarán también al hospital. Que se mantengan en contacto.
Acepta a regañadientes. Lo besa nuevamente y ve el helicóptero elevarse. "Ni se te ocurra morirte, señor mandón, ni se te ocurra morirte" Repite para sus adentros.
Sentados en grupo, todos rodean al Teniente que está cabizbajo. Ve que todos tratan de calmarlo. Que nadie pudo haber adivinado que es lo que pasaba. Que hizo lo correcto, que obedeció a sus instintos. Era un joven oficial de policía, muy atento, muy servicial. Y había sido el primero en embarcarse en la búsqueda de Rick, a quien consideraba un gran amigo. Había también leído sus obras y era uno de sus seguidores. Pero, no podía creer que ese oso había salvado la vida de Rick, y que él, lo había matado.
- Era una osa, Teniente Gómez. Y ya estaba mal herida. Le dice Josefina.
- Mire, tiene heridas en el lomo y en el vientre. Difícilmente se hubiera salvado.
- Pero... igual, he sido yo quien la ha matado. Responde acongojado el oficial.
- Tranquilo, tranquilo. Ya pasó, y ahora debe ser nuevamente el Teniente Gómez que siempre he admirado, ya que lo necesito para un gran trabajo.
El teniente Gómez mira con sorpresa a Josefina. En su rostro se dibuja una expresión de asombro e incredulidad. Pero Josefina, con mucha cautela, se ha adentrado a la cueva debajo de la cascada. Cuando va a entrar, Josefina lo detiene. El saca su linterna, pero siente la suave mano detenerlo y hacerle el ademán de silencio.
- Tiene dardos tranquilizadores, teniente?
- Ehh, sí señora, en mi mochila.
- Los tiene dosificados?
- Hay acaso otro oso adentro??
- No teniente, son dos oseznos, pero ya no son tan pequeños. Tenemos que rescatarlos. Se lo debo a la osa.
Epílogo.
Rick sanó milagrosamente. Tuvieron que colocarle placas de titanio por casi todos lados. Se reía de si mismo diciendo que era el hombre de hojalata. Estuvo algunos meses en rehabilitación, pero en su casa. En el hospital solo aguantó dos semanas. No pudieron detenerlo. Parecía haber rejuvenecido después de su hazaña.
Josefina con ayuda del teniente Gómez, logró sedar a los oseznos y trasladarlos a su cabaña. Con el veterinario del pueblo lograron curarlos de las pequeñas heridas que tenían. Tuvo que hacer una especie de frazada con la piel de la osa muerta, para que los oseznos se acostumbrasen a su presencia y pudiesen ser alimentados. Al inicio le pareció una idea descabellada. Pero, funcionó. Enterraron a la osa cerca a la cascada.
Bribón y el teniente se encargaron de cuidar a los oseznos, aunque estos nunca dejaron de dar lata. Cuando Rick hubo mejorado, ya pudieron ir a la zona de osos de vez en cuando y enseñarles a pescar. También consiguieron rescatar la camioneta del barranco, mejoraron la carretera y reforzaron las raíces del viejo árbol.
Los oseznos eran macho y hembra. Nunca supo cual de los dos había caído al foso. Ni tampoco supo como se las arregló Bribón para sobrevivir todo ese tiempo en la montaña. Cuando le preguntaba, Bribón sólo lo miraba con esa mirada extraña, como quien dice: "vas a seguir con la misma cantaleta?"
Los osos crecieron. Cuando ya tuvieron el tamaño suficiente se quedaron a invernar en la cueva bajo la cascada. Pero después de eso, cada uno se retiró por su propio camino.
La despedida fue dolorosa, aunque no tanto.
A Josefina y a Rick les trajeron un nuevo cachorro, y esta vez, estaban muy entusiasmados. Era lo mas hermoso que jamás habían visto, el ser mas bello, frágil y dulce que podían tener en sus manos. Era su primera nieta.
- Te amo. Eres lo mejor que me ha pasado.
Fin.
- Creo llevar lo necesario conmigo. A ver, el arma, municiones...
Va repasando en voz alta toda la lista de artículos y herramientas que llevará a la montaña.
Son una pareja de mediana edad, aproximadamente 60 años él, 50 ella. Viven en un lugar apartado, en una casa completamente equipada pero que se encuentra en el bosque, rodeada de árboles y frente a un lago mediano. Tienen vecinos en lugares algo apartados y en la pequeña ciudad cercana.
Se dedican principalmente a cuidar y reforestar el bosque. Además ella hace asesorías empresariales vía internet.
Él hace tiempo dejó el trabajo, y ahora se dedica a tiempo completo al bosque, la caza, la pesca y la escritura.
Hace algún tiempo publicó un par de historias que hasta ahora le brindan ingresos y un club de seguidores que siguen esperando la continuación de las historias.
Que esperen, suele repetir, la inspiración vendrá cuando lo crea necesario.
Tienen hijos, pero ya son adultos y viven en la gran ciudad.
Se comunican con ellos a diario, y ellos vienen de visita un par de veces al año. Aunque por el trabajo y estudios no pueden frecuentarse tanto.
Se aman y se complementan. Ya no saben lo que es vivir uno sin el otro.
A veces tienen que separarse por un día o dos, ya que ella debe hacer viajes relámpago de trabajo o a visitar a los "chicos". Una verdadera mamá gallina.
Él no tanto. Le gusta la soledad. Escribe a escondidas, vive en un mundo de fantasías creando historias y relatos que guarda meticulosamente en un archivo oculto. Cree que ella no lo ha notado, y ella le deja creer eso. Aunque periódicamente va creando un archivo paralelo por sí acaso.
Ha construido su casa y todo lo que hay en ella con sus propias manos. Incluso el lago lo ha formado usando un pequeño riachuelo que pasaba por el terreno. No fue complicado, pero requiere mucha pericia no alterar el ecosistema.
Mayor labor fue instalar la pequeña central hidroeléctrica y el sistema de agua y desagüe. En el internet y la señal de teléfono ayudaron los chicos. Parece mentira que en un lugar tan alejado se pueda contar con todas las comodidades de las grandes ciudades. Y a muy bajo costo. Y con el plus de la naturaleza y el aire libre en derredor.
- No olvides alimentar a los pollos y los patos. Hay una gallina que está ovando...
- Lo que usted diga señor mandón!
Risas. Ella le hace notar que siempre lo cubre con "sus obligaciones". A veces pasan semanas enteras que ella debe encargarse de alimentar a toda la granja, sobre todo cuando él está soñando con alguna nueva historia.
Pero cuando esto no sucede, es un reloj de precisión. Ordenado y puntual, meticuloso y exigente, limpieza y pulcritud al exceso.
Hoy le toca recorrer las zonas altas. Irá en la todo-terreno hasta donde llegue la máquina y de ahí en adelante a pie.
Es una ruta que ha hecho ya en varias ocasiones, y nada debería salir mal. Estaba acostumbrado a estas rutinas, y ella a fuerza de la costumbre también.
- Y mi beso?
- Deséame suerte en la batalla...
Un guiño cómplice, un corto beso y una brazo. Una despedida cordial de dos personas que se aman y se entienden a la perfección.
La ruta fue de lo más normal. La temporada indicaba que nada extraño pasaría hasta el invierno que se avecina. Tampoco tendrían problemas con los lobos ni con los osos. Al parecer ya los problemas territoriales habían sido zanjados. La cacería furtiva había sido completamente controlada, y la temporada de leñadores aún se notaba lejana.
"Bien, un par de vueltas mas y estaré en el limite de la carretera. De ahí se tendrá que hacer el tramo a pie, aunque tendré tiempo de revisar a la nueva familia de ciervos instalados en la rivera este, por el cañón..." Iba repasando mentalmente el plan de trabajo, hasta que sucedió lo impensable.
Al inicio creyó que era un bache muy profundo. El movimiento extraño de la máquina le hizo frenar en seco para observar que sucedía.
Fue cuestión de segundos. Apenas atinó a quitarse el cinturón de seguridad y saltar de la camioneta cuando esta caía por la pendiente, logrando en la caída sostenerse de lagunas raíces que colgaban.
La violencia de la caída y el golpe lo dejan aturdido. Se abandona por algunos segundos, o quizá por una eternidad. No lo sabe. En su mente repasa todos los pasos seguidos antes de llegar, todas las precauciones y medidas de seguridad. Nada debió salir mal. No entiendo lo que ha pasado, solo sabe que cuelga de las raíces de algún viejo árbol a la espera de terminar de caer y concluir con sus días en lo profundo de la quebrada.
Sonríe. "Un viejo árbol" Que ironías del destino. Es ya un hombre viejo, ha vivido mucho ya, y es un "viejo" árbol quien lo ha salvado. El brazo izquierdo está adormecido, y siente un ligero dolor como si fuera una herida en el muslo izquierdo. Pero después se sabe ileso.
"Demonios, el arma estaba en la cajuela!" Sólo tiene su viejo cuchillo de caza en la cintura. La vieja costumbre de llevarlo a la cintura. "Algún día terminarás lastimándote" Le había dicho su esposa. "Nunca sabremos cuando nos hará falta" había respondido.
A tientas lo busca. Sí, está en su lugar. La cosa podría simplificarse ahora. Analiza su situación. Es casi imposible trepar a la cima. Y con temor nota que el viejo árbol está inestable. Al hacer algunos movimiento siente que la tierra se desliza. Si, lo que haya producido el derrumbe ha debilitado todo el terreno, y bastaría un empujoncito y estos dos "ancianos" irían a cobijarse en lo más profundo de la quebrada a su entierro final.
Parece escuchar el sonido de las ramas y de las hojas que entonan una triste y melancólica canción de aceptación y despedida. Cierra los ojos, y ante él, cual película de director postmoderno, pasan todas la imágenes de los momentos mas importantes de su vida: su primer amor, su primer beso, el nacimiento de sus hijos, su baile eterno, la partida de sus padres....
"No, viejo amigo. No es aún tu tiempo. Gracias por darme estos minutos. Estoy en paz" Le recita al viejo árbol, mientras va cortando con maestría las raíces en las cuales está enredado. Sabe que debe tener cuidado, y que el salto debe ser limpio para que el árbol salvador no se vea comprometido en estabilidad y pueda mantenerse firme. No tiene miedo, sólo siente tristeza por no haberse despedido de mejor manera, y de no haber podido entregar todo lo que había escrito a sus adorados esposa e hijos. También siente pena por no haber llegado a conocer a sus nietos. Aún no habían nacido, y los muchachos se mostraban renuentes a formalizar siquiera una relación seria. "Primero nuestra profesión, luego tendremos familia". Eran así porque así los había hecho.
Recuerda a su esposa adorada. Su sonrisa y su mirada tierna. Su eterno "te amo". "Te he fallado, hoy no podré regresar a casa, lo siento" repite en silencio. "No olvides que te amo y que eres lo mejor que me ha pasado"
Abre los ojos por última vez, aspira profundamente una gran bocanada de aire fresco, que le devuelve por unos segundos toda su energía y ....
- Guau, guau!! Grrf! guau! guau!
"Pero.. que demonios?" "Uno no puede tener algo de tranquilidad siquiera en sus últimos minutos?!"
Voltea algo molesto y sorprendido en dirección a los ladridos.
A algunos metros de distancia, un montón de pelos con orejas y una cola que parece tener vida propia le llaman con ladridos cada vez mas entusiastas, como si fuese el ser mas feliz del planeta y como quien dice "apúrate, te necesito"
"Pero, si es la mascota perdida de la Sra H...." No puede creerlo. Ese pequeño cachorro se había perdido en el bosque a los tres días de haber llegado. La búsqueda fue infructuosa. La dueña se lamentaba, no sin razón, de haber llevado al pequeño a un paseo cuesta arriba, y en un descuido lo había extraviado. Ya lo habían dado por muerto, pues sabían que los lobos y los osos se disputaban esa zona. No recordaba bien su nombre. " Bastardo?, Bandido? Pirata?... no, no, era un nombre gracioso pero parecido... Bribón!"
Al escuchar su nombre, Bribón empieza a moverse con mas alegría aún, y con mucha impaciencia quiere que se apure a acompañarlo.
- Hola Bribón! Mejor aléjate, que esto está por caerse del todo y no creo que pueda salir!
Bribón da saltitos, y empieza a moverse de un lado a otro, como queriendo decirle algo. Al principio no lo nota, pero luego con su pie , remueve un poco de la tierra que está bajo su bota y puede verlo. Es una pequeña saliente, quizá una roca, o quizá otro pedazo de raíz o quien sabe que, pero que se encuentra muy cerca a tierra mas solida y menos empinada, cubierta por vegetación, y desde donde podría con algún esfuerzo y mucha suerte trepar a un lugar seguro, cerca al cachorro.
Pero debe deslizarse hasta ese lugar en forma oblicua, en una caída como de tres o cuatro metros, y hacerlo de tal forma que la caída no sea tan violenta que lo saque volando por los aires, ni tan suave que no pueda llegar hasta el "montículo". Lo piensa. Ya no es joven, pero todavía tiene fuerzas suficientes para intentarlo.
Con gran cuidado va desenterrando una de las raíces del viejo árbol salvador. "Perdona, viejo amigo, pero aún debes ayudarme" recita para si mismo.
Ya está. Acomoda bien el cuchillo. Solo tiene una oportunidad. Cogiendo la raíz como si fuera una soga se aleja unos tres pasos. La tierra cede un poco. "Por favor, no me falles. Resiste viejo amigo". Sonríe. " Tratar de emular a Tarzán a esta edad, vaya" "Cómo era el grito?" Casi ríe.
Sin pensarlo dos veces, sujetando firmemente la raíz, empuja con violencia con toda las fuerzas de sus piernas y logra dar un salto pendular para luego de soltarse quedar pegado a la tierra y en la caída sujetarse al pequeño montículo que era el objetivo.
Bribón se mantiene callado, hasta que él logra trepar no sin gran esfuerzo por la pequeña pendiente y la maleza. Se tira en el pasto boca arriba, tratando de recuperarse del esfuerzo sobrehumano. Aspirando grandes bocanadas de aire con los brazos abiertos en cruz mira al hermoso cielo azul y nuevamente sonríe. "Aún estoy vivo!"
Su momento de idilio se termina bruscamente cuando el cachorro se abalanza sobre él y empieza a lamerle el rostro. Ambos están felices.
- Hola amiguito! Qué haces tú por estos lares?! Le dice mientras cariñosamente le coge el hocico y acaricia su lomo. Nota que está bien alimentado, que al parecer no ha padecido hambre y que no está enfermo. "Cuanto tiempo ha pasado? Ya casi un mes! Cómo se las ha arreglado para seguir vivo sólo en el bosque?" Piensa y re piensa, pero ya no le importa. Está feliz de haberlo encontrado, mejor dicho, de que sea Bribón el que lo haya encontrado.
Hmm. Y ahora? Le debe su vida a la mascota. Y eso es literal.
- Permítame presentarme, Sr. Bribón. Mi nombre es Ricardo, Rick para mis amigos. Y tengo una preciosa esposa que me espera en casa, ella es la bella Josefina. Y aunque no lo creas, cuando se entere de tu hazaña serás un integrante honorario de nuestra pequeña "manada" . Pero eso sí, te voy adelantando, ella es la jefa.
Bribón lo mira como si entendiera, con una cara de "ya acabas?"
- Ok, ok. Ahora dígame usted que es lo que tanto le preocupa...
Al escuchar esto Bribón empieza a dar pequeños ladridos y a moverse en dirección del bosque, como señalándole que lo siguiera.
- Entendido, Bribón. Iremos hacia donde quieres. Solo un rato mas. Quiero verificar algo.
Se acerca sigilosamente y con mucho cuidado hacia la orilla de la ladera. Y puede ver lo que ha sucedido. Hay un gran derrumbe, el camino está justo al frente suyo, se percibe su presencia detrás de algunos arbustos. De la camioneta ni rastros. Un gran derrumbe, "Cómo llegó hasta el otro lado?" Con algo de temor, como presagiando lo peor, dirige su mirada en dirección del viejo árbol. "Ahí estás!". Se mantiene firme adherido a la montaña. Casi la mitad de sus raíces están al aire, flotando. Pero se nota estable y firme. Es un gran árbol, fuerte y firme, dispuesto aún a dar la pelea. "Gracias viejo amigo. Te estaré eternamente agradecido" Cierra un momento los ojos y eleva una plegaria, y en lo mas profundo de su ser parece escuchar una extraña melodía.
- Guau! guau!. Los ladridos de Bribón lo sacan de su letargo.
- Vamos, Bribón. Veamos que es tan importante, para lo que me has salvado.
Trata de mantener el ritmo de la mascota. Se van adentrando a la espesura del bosque. Con poco asombro nota que es un lugar donde ha estado muy pocas veces. Claro, es la tierra que se disputan los lobos y los osos. Una zona de conflicto.
- Un momento Bribón, necesito tomar un poco de aire.
Se sienta, hay un riachuelo al lado. Toma un poco de agua. Se lava las manos y puede revisar la pequeña herida en el muslo. Nada de importancia. Empieza a sentir que un tobillo le molesta. "El viejo esguince del tobillo derecho. Siempre vienes cuando menos te necesito". Hay un ruido extraño. Sube un poco corriente arriba y la nota. Una pequeña cascada adornada por brillantes arco iris y una pequeña poza se presentan imponentes ante sus ojos. Qué maravilla. Parece un lugar sacado de cuentos de hadas. Se toma su tiempo para recordar ese hermoso paisaje y grabarlo en su memoria. Y de pronto nota algo extraño. La cascado tiene algo debajo. Desenvaina el cuchillo y se acerca con sigilo. "Vaya!" Una cueva natural rocosa se forma detrás de la cascada, formando un escondite y madriguera perfectos para cualquiera. También nota las huellas del dueño de casa. Osos.
Con mas sigilo aún se retira en silencio, tratando de no hacer mas ruido del necesario. No vaya a ser que los dueños de casa estén presentes, y los osos pardos no tiene muy buen genio que digamos.
- Ok amiguito, sigamos!.
Continúan su carrera corriente abajo, hasta que Bribón se detiene y empieza a caminar sigilosamente. Nata que tiene el viento en contra "Es mas inteligente de lo que creía" Piensa en silencio. En un instante Bribón ya está reptando, y Rick también, tratando de no hacer mucho ruido y al fin logra ver el destino.
Una enorme osa pardo, con un cachorro, emite unos sonidos lastimeros al costado de lo que parece ser una trampa de tipo foso. Ya ha tenido que eliminar muchas de ellas, fabricadas por los cazadores furtivos para atrapar a mamíferos pequeños. La osa ha tratado de escarbar el terreno para ampliar la boca de entrada, pero no ha logrado gran cosa. Estas trampas las prepararon hace mucho tiempo atrás, en la época de tráfico de pieles, y llenaron la paredes de hormigón y de cemento. "A prueba de osos".
No necesita mucha imaginación para saber que es el otro osezno el que está adentro. Y que el buen Bribón lo había traído hasta acá para rescatarlo. Pero, ¿Cómo?!
"Osea, me salvas de una muerte segura en un derrumbe, para convertirme en almuerzo de osos?!" Piensa y mira con intriga al buen Bribón. Pero nota que al parecer el cachorro ya tiene un plan. Con la lengua afuera, y como intentando mostrarle lo planificado, se aleja sigilosamente de su lado, siempre teniendo el viento en contra para que mamá osa no lo huela.
Cuando está en "posición", mira a Rick, y hasta parece hacerle un guiño. Espera. Mama osa sigue tratando de escarbar la entrada del foso, y el osezno se desentiende un rato. En eso, con una agilidad increíble, y sin casi hacer ruido logra interponerse entre mama osa y el osezno, y empieza a corretearlo en dirección contraria al foso. El osezno huye despavorido, y emite en su huida lastimeros gemidos llamando a su madre. Es cuestión de segundos. Mamá osa se para en dos patas y emite un ensordecedor gruñido. Sin dar tiempo a más se lanza en persecución de Bribón y del osezno, que se han apartado algunos metros. Bribón empieza a ladrar mientras sigue corriendo detrás del osezno, quien huye con todo lo que da su frágil cuerpo.
Rick no pierde ni un segundo. Apenas mamá osa salió en persecución de los fugitivos, se abalanza con dirección al foso, y sin pensarlo dos veces, se mete en él. En el camino logra pedir a todos los santos que el osezno atrapado esté sano, y no herido. Que el foso no tenga trampas, y que además dentro del foso además del osezno no hayan otras "víctimas" de la cruel trampa (entiéndase por víboras y otros animales peligrosos).
Casi sin darse cuenta levanta al cachorro sobre su cabeza, sintiendo los arañazos y mordidas en sus manos, hasta que siente que el peso es aliviado, y como un resorte se hunde en lo mas profundo del foso, tratando de no respirar y no moverse.
Tiene los ojos cerrados, y el cuchillo ha desenvainado. Sabe que no tendría oportunidad alguna ante tamaño rival, y que sería mejor un rápido corte en el cuello, para evitarse el sufrimiento. Los segundos son eternos. Los ruidos cesan.
Cuanto tiempo ha pasado? Un minuto? Una hora? Un siglo? Una eternidad? Retira el cuchillo de su cuello. Siente un pequeño ardor. Se ha lastimado un poco. Vaya. La emoción del momento. El sudor lo empapa de pies a cabeza, y hasta parece que se hubiera orinado. Eso no importa. Va recobrando la calma, y lentamente, llevando el cuchillo hacia arriba, mas por inercia que por otra cosa, levanta la mirada.
- Grf! Guau! guau!
- Ja,ja, ja ! En lugar de estar ahí parado, deberías echarme una mano para salir de este hueco! O mejor dicho, una pata o una cola!
Tantea las paredes. Como lo había supuesto. Concreto. Revisa el fondo con sus pies. No hay trampas, pero si los restos de alguna serpiente y del techo del foso. Lo bueno es que no es muy amplio, y que puede trepar apoyándose a las paredes del concreto. Un poco más. Al fin. Libre.
El plan había funcionado de maravillas. La osa persiguió a Bribón y al osezno por un rato, pero cuando Rick entró al foso, Bribón puso los pies en polvorosa y la osa, con el osezno al lado regresó de nuevo a la trampa. Al sentir a su cachorro cerca, lo tiró cogiéndolo del lomo, y al notar que estaba sano, se retiraron cuesta abajo.
Bribón se mantuvo cerca, pero fuera del alcance y del olfato de la osa. En cuanto se habían retirado los tres, mamá osa con sus dos crías, Bribón se acercó al foso y se puso a observar, a ver si Rick seguía en el fondo. Se notaba que el cachorro confiaba en su plan, pues no hizo ningún ademán ni movimiento adicional hasta que Rick se haya compuesto del todo.
- Bribón! Bribón! Que buen cachorro eres! Y haces honor a tu nombre. Sólo a uno como tú se le ocurren semejantes alocadas ideas. Pero, está muy bien así, me has hecho sentir vivo de nuevo, y hoy has salvado a dos vidas. Eres todo un héroe.
Bribón no dejaba de menear la cola y jadear con la lengua afuera. Estaba feliz.
- Pero, venga, tenemos que irnos. Aunque, primero, hay que tapar esta maldita trampa. No vaya a ser que otro bebé oso se le ocurra caerse dentro y, ni lo cuentes, no vuelvo a hacer esa locura de meterme ahí de nueva nunca mas en mi vida!
- Guau! guau!
- Ja, ja, ja! Ven acá cachorro!
Lo abraza y lo palmea de nuevo. Si que es un buen perro.
Con algunos troncos, piedras y con toda la tierra que mamá osa había escarbado, logra llenar el hueco, y no sin antes poner un gran tronco en forma de estaca, terminan por clausurar esa cruel trampa.
Está exhausto. Y ya se hizo tarde. Y lo peor está por venir. Tienen que trepar la montaña hasta la cima, para poder bordear la quebrada y llegar al camino, y quizá antes que oscurezca encontrar el refugio. Su celular se fue con la camioneta, también el fusil. Ahora recuerda que antes hacía andar una pistola al cinto, que nunca la había utilizado, y, como más estorbaba, en un momento decidió dejarla definitivamente en casa. El fusil era mucho mas útil. Que bueno que nunca dejo el cuchillo.
El trecho es enorme. Consigue algunos hongos, y los come. Pero no va a lograrlo, la noche es inminente y aún no llegan a la cima. Se sienta un rato, el cachorro a su lado, también está cansado.
- Tenemos que seguir, señor Bribón. Esta es la zona de conflicto de lobos y osos. Y pos supuesto ya nos han notado. A los osos no les interesamos mucho, pero a los lobos sí. No podemos quedarnos en la noche a campo descubierto. Necesitamos algún refugio. Y no veo nada cercano. Vamos, ánimos. Una vez que hayamos coronado la cima, la bajada será más rápida.
Pero no lo logran, y la noche cubre con su manto a toda la montaña. Unos aullidos se oyen a la distancia. Bribón está intranquilo y nervioso. Se pega a Rick. Se detienen. Junta algunas ramas, unos palos secos y empieza a frotarlos con violencia. Le sangran las manos, pero logra algunas chispas. Y de ahí, el fuego. El mejor aliado del hombre desde la pre historia. El que lo libró de mil depredadores y que lo convirtió en el rey de todas las bestias. Enciende una pequeña hoguera y se presta a dar batalla. Bribón no se aleja.
- Sería mejor que huyeses, Bribón. No hay oportunidad para mí. Pero daré una gran batalla. Los mantendré al margen. Pero, si escapas, tendrás mas oportunidad que si te mantienes a mi lado. Anda! Huye!
Bribón no se inmuta. Emite un gruñido y se mantiene a su lado.
- Está bien, amigo. Daremos batalla. No seremos presa fácil.
Los aullidos son mas cercanos. El fuego está vivo, pero la leña se acabará pronto, y están solos. Y rodeados. Con un palo ha preparado una especie de mazo. Sabe que es la mejor arma. El cuchillo lo utilizará solo al final, en el momento del ataque final, para no sufrir tanto. Aunque sabe que los lobos no le darán ninguna oportunidad. Siente pena por el cachorro. Aunque, ya ha demostrado que es inteligente y ágil, y quizá pueda huir. Pero sabe que los lobos no lo permitirán. Una vez que los han rodeado, ya no hay salida.
El fuego se extingue y empieza la mortal embestida. Escucha los ladridos de Bribón, los rugidos de los lobos. Golpea a uno, que cae sin sentido, y va moviéndose cual danzarín de fiesta macabra. Agita su garrote con maestría, y logra poner a otro atacante fuera de combate. Cómo extraña su fusil. Otra hubiese sido la historia. Ahí viene el siguiente, se lanza al ataque, mueve con violencia su mazo. En eso siente un golpe en la cabeza y mil cuchillos que se clavan en la espalda. Cae y siente el aliento hediondo de la fiera salvaje en su rostro. No logra desenvainar el cuchillo. Cae en un abismo infinito, y antes de ingresar a la oscuridad logra repetir mentalmente "te amo, eres lo mejor que me ha pasado".
Dicen que el viaje a la muerte es raro. Que vas en dirección a la luz, que subes o bajas por escaleras. Que no sientes nada, y que te liberas de todas tus cargas. Pero no es así. Siente mucho dolor. Sigue escuchando los gruñidos, los rugidos. Sigue sintiendo el olor insalubre de un hocico cruel. Aún ve al lobo, siente su cuerpo totalmente empapado. Y siente que en su mano, aún sin desenvainar, su cuchillo está entre los dedos agarrotados.
Y de pronto está ahí, la dichosa luz de la que tanto habían hablado. Pero no es tan brillante. Y, siente aún mucho dolor. Y ese olor. No se ha ido aún. Incluso escucha aún los gruñidos. Pero ahí está la luz. "Debo ir hacia la luz, así dejaré de sentir todo esto" Intenta moverse y en eso nota una imagen muy familiar.
"Santo cielo! no estoy muerto! Sigo con vida, y eso, eso es un .... oso"
Pierde nuevamente la consciencia. El dolor es aterrados e intenso. Siente algunas lamidas, No sabe que esperar. No puede mover la mano con el cuchillo, ya que está aparente mente fracturada. Y el otro brazo está bajo su cuerpo, totalmente adormecido. Lo mueve a duras penas, tratando de no despertar a la bestia. Pero nota algo extraño. A su lado, lamiendo sus heridas, hay ... dos pequeños oseznos.
Con gran dificultad logra volver en sí. Nota que está en la cueva, debajo de la cascada. Mil preguntas pasan por su cabeza. Pero el dolor es demasiado. Trata de mover los pies. Demonios! Están fracturados. Siente que mil rayos queman su espalda, y su pecho está desgarrado. No puede abrir bien los ojos y siente los labios enormes. Le quema la garganta. Está muy mal herido. Y no puede moverse. Tiene que coger el cuchillo. Tiene que evitarse tamaño sufrimiento. En eso siente el aliento de la osa en su rostro. Cierra los ojos. Y siente una lengua caliente que lame sus heridas.
Vivo. Otra vez vivo. Pero en esta ocasión está condenado. Una osa con dos cachorros no podrán evitar que sus heridas infecten o lograr reponer sus huesos. Además hay algo que ha notado. La osa se mueve con mucha dificultad. Al parecer también está herida. Sin casi notarlo, dos lagrimas brotan de sus ojos y resbalan por sus mejillas.
La osa había ido en su ayuda. Estaba cerca con los oseznos. Puso en retirada a los lobos, y arrastró a Rick a su guarida. Pero en el ataque los lobos la habían lastimado. Aún así puso a Rick y a los cachorros a salvo.
Bribón mas que correr voló con dirección al pueblo, llevando en su hocico un pedazo de ropa de Rick, que había desgarrado. También estaba herido, de un costado sangraba por una herida abierta, pero aún así logró llegar a la cabaña mas cercana. Para esto ya Josefina había puesto en alerta a toda la población. Rick nunca estaba mas de 6 horas sin comunicarse. Cuando se cumplió ese plazo ella se puso manos a la obra. Habían reunido a toda la gente posible, pero el helicóptero recién estaría disponible para el día siguiente.
Así que cuando llegó Bribón, no fueron necesarias muchas explicaciones. Era aún de madrugada, y ya habían detectado cerca a la noche anterior el lugar del derrumbe. Vendaron lo mejor que pudieron a la mascota, y se dirigieron al lugar donde todo había sucedido. Bribón aullaba y ladraba como alguien que está muy preocupado.
Cuando hubieron aterrizado en un claro, Bribón se echó a correr con todo lo que le daba el alma. Los demás apenas podían mantenerle el paso. Josefina se quedo muy retrasada. Hasta que oyó el disparo.
Corrió con toda su alma. Prácticamente voló, llevando el corazón en la boca. Ya casi cerca a la pequeña cascada puno notar a su amado recostado encima de una gran osa, como queriendo tapar con su cuerpo a la ya indefensa bestia.
Bribón la lamía lastimeramente. El cuerpo de Rick estaba hecho un andrajo. La osa estaba mortalmente herida. El primero en llegar, al verla, creyó que era la atacante y sin pensarlo dos veces disparó a matar. Iba a hacer un segundo disparo, cuando se apareció Rick que cayó pesadamente encima de la moribunda osa gritando: "Noooo!!!"
Todos se quedaron pasmados. Se acercaron con cuidado, y con mucha suavidad retiraron el cuerpo magullado y herido de Rick, que vivía de milagro. Lloraba como un niño, pedía entre gemidos "perdón, perdón" En la mano fracturada estaba el puñal, aún sin desenvainar, y con la otra se aferraba con violencia al pelaje de la moribunda osa.
Al reconocer a Josefina, se calmó un poco, y pudo decirle: "te amo, eres lo mejor que me ha pasado" Ella entre lagrimas le sonríe, y lo besa cariñosamente. Él respira con dificultad, y antes de de perder la conciencia, le dice: "Por favor, hazte cargo de los cachorros".
- No te preocupes, amor mío. Sólo no se te ocurra morirte. Y lo besa nuevamente, pero esta vez en la frente ensangrentada.
Ya los paramédicos lo están atendiendo. Lo inmovilizan, vendan las heridas sangrantes, y le colocan sueros. Le explican rápidamente que es de mucha gravedad y que es mejor llevarlo solo para poder llegar rápido al Hospital mas cercano y puedan operarlo, para intentar salvarlo. Que una vez que lo hayan dejado, regresaran por todos ellos y los llevarán también al hospital. Que se mantengan en contacto.
Acepta a regañadientes. Lo besa nuevamente y ve el helicóptero elevarse. "Ni se te ocurra morirte, señor mandón, ni se te ocurra morirte" Repite para sus adentros.
Sentados en grupo, todos rodean al Teniente que está cabizbajo. Ve que todos tratan de calmarlo. Que nadie pudo haber adivinado que es lo que pasaba. Que hizo lo correcto, que obedeció a sus instintos. Era un joven oficial de policía, muy atento, muy servicial. Y había sido el primero en embarcarse en la búsqueda de Rick, a quien consideraba un gran amigo. Había también leído sus obras y era uno de sus seguidores. Pero, no podía creer que ese oso había salvado la vida de Rick, y que él, lo había matado.
- Era una osa, Teniente Gómez. Y ya estaba mal herida. Le dice Josefina.
- Mire, tiene heridas en el lomo y en el vientre. Difícilmente se hubiera salvado.
- Pero... igual, he sido yo quien la ha matado. Responde acongojado el oficial.
- Tranquilo, tranquilo. Ya pasó, y ahora debe ser nuevamente el Teniente Gómez que siempre he admirado, ya que lo necesito para un gran trabajo.
El teniente Gómez mira con sorpresa a Josefina. En su rostro se dibuja una expresión de asombro e incredulidad. Pero Josefina, con mucha cautela, se ha adentrado a la cueva debajo de la cascada. Cuando va a entrar, Josefina lo detiene. El saca su linterna, pero siente la suave mano detenerlo y hacerle el ademán de silencio.
- Tiene dardos tranquilizadores, teniente?
- Ehh, sí señora, en mi mochila.
- Los tiene dosificados?
- Hay acaso otro oso adentro??
- No teniente, son dos oseznos, pero ya no son tan pequeños. Tenemos que rescatarlos. Se lo debo a la osa.
Epílogo.
Rick sanó milagrosamente. Tuvieron que colocarle placas de titanio por casi todos lados. Se reía de si mismo diciendo que era el hombre de hojalata. Estuvo algunos meses en rehabilitación, pero en su casa. En el hospital solo aguantó dos semanas. No pudieron detenerlo. Parecía haber rejuvenecido después de su hazaña.
Josefina con ayuda del teniente Gómez, logró sedar a los oseznos y trasladarlos a su cabaña. Con el veterinario del pueblo lograron curarlos de las pequeñas heridas que tenían. Tuvo que hacer una especie de frazada con la piel de la osa muerta, para que los oseznos se acostumbrasen a su presencia y pudiesen ser alimentados. Al inicio le pareció una idea descabellada. Pero, funcionó. Enterraron a la osa cerca a la cascada.
Bribón y el teniente se encargaron de cuidar a los oseznos, aunque estos nunca dejaron de dar lata. Cuando Rick hubo mejorado, ya pudieron ir a la zona de osos de vez en cuando y enseñarles a pescar. También consiguieron rescatar la camioneta del barranco, mejoraron la carretera y reforzaron las raíces del viejo árbol.
Los oseznos eran macho y hembra. Nunca supo cual de los dos había caído al foso. Ni tampoco supo como se las arregló Bribón para sobrevivir todo ese tiempo en la montaña. Cuando le preguntaba, Bribón sólo lo miraba con esa mirada extraña, como quien dice: "vas a seguir con la misma cantaleta?"
Los osos crecieron. Cuando ya tuvieron el tamaño suficiente se quedaron a invernar en la cueva bajo la cascada. Pero después de eso, cada uno se retiró por su propio camino.
La despedida fue dolorosa, aunque no tanto.
A Josefina y a Rick les trajeron un nuevo cachorro, y esta vez, estaban muy entusiasmados. Era lo mas hermoso que jamás habían visto, el ser mas bello, frágil y dulce que podían tener en sus manos. Era su primera nieta.
- Te amo. Eres lo mejor que me ha pasado.
Fin.