domingo, 11 de marzo de 2012

El fútbol...

Me siento desconcertado al leer los comentarios de algunas personas que hacen comparaciones de Messi con Cristiano Ronaldo, con Maradona y Pelé. No puedo entender aún porque somos así.
Vayamos por partes.
El fútbol es un juego de equipos.
Tanto los pequeños y los grandes jugadores que han logrado éxitos en este deporte han dependido del equipo al que pertenecían y la forma como podían integrarse al mismo. Pelé en el Santos, Maradona en Boca y Napoli. En su momento, ambos lograron integrar un seleccionado nacional que jugaba con ellos y por eso lograron los triunfos en los mundiales. Hoy solamente Messi pertenece a un equipo al que ha logrado integrarse, el Barcelona. Muchos dicen que es el mejor equipo de fútbol de la historia, otros dicen que no es así. No importa eso, lo importante es que el Barcelona ha logrado redefinir el fútbol moderno, y hacerlo tan atractivo que de verdad da gusto verlos jugar. Quizá cuando pase mucho tiempo se hablará de esta época como del inicio de una nueva era de fútbol, y al Barza se le mencionará como el equipo pionero, siendo Messi el máximo exponente.
No hay puntos de comparación con los dos grandes de la historia. Maradona y Pelé son leyenda, son parte de la historia y nadie los quita de ahí. Cristiano Ronaldo es un gran solista, pero no ha logrado integrarse a ningún equipo, y no creo que cambie nada, solo serán parte de la historia sus encuentros con Messi y por su puesto sus derrotas.
No soy experto futbolero, tampoco soy crítico ni especialista en el tema, pero si estoy seguro que un fútbol tan exquisito como nos muestra el Barcelona no es para perdérselo. Disfruto con cada partido, cada pintura de gol que hacen me emociona, como a millones de fanáticos.
A seguir disfrutando del mejor fútbol del planeta, con el mejor jugador del mundo.
El resto no cuenta....

Filosofía pura....

Hoy es un día difícil. Domingo, ya estamos en la quincena de marzo y aun no he podido saldar las cuentas del colegio ni las deudas de febrero. Parece mentira, pero la situación se va complicando de a poquitos. Cada día mas personas piden mas de mi, cada día esperan que haga algo diferente a lo que yo logro. Y cada día, al término de la jornada debo aceptar que no ha ocurrido nada excepcional, que mis deudas siguen creciendo como la espuma y mis ingresos siguen bajando. Y que seguiré esperando que un golpe de suerte cambie dramáticamente mi destino.
Es mentira que los programas de auto ayuda o los vídeos o música para elevar el ánimo funcionen. Por lo menos, conmigo hasta el momento no ha sucedido, y a pesar que le he puesto bastante empeño. Eso de mente positiva, creérselo uno mismo, etc., en mi caso no funciona.
Mañana es lunes. La realidad explotará en mi cara como todos los lunes, los pacientes que quieren que haga maravillas por ellos con el menor gasto posible, aquellos que reclaman porque no lograron el resultado esperado a pesar de haber gastado un sencillo, y aquellos que esperan que hagas una maravilla y te conviertas en Dios y les logres un milagro. Son muy pocas las personas que acuden a la consulta con la idea clara que si quieren un buen resultado deben invertir un gran monto. Hasta ahora no he escuchado a nadie decirme que de los gastos o del dinero no me preocupe, pues para ellos lo mas importante es su salud. Eso todavía no lo he encontrado. Al contrario, prefieren gastar en otras cosas pero mezquinan por sus ojos. Eso si, no te perdonan errores, pues como has estudiado y estas en el consultorio, no puedes cometer ningún error. El enfrentarse cada día con esto me agota, me envejece, y eso que ya estoy prematuramente viejo.
No se cuanto tiempo mas mi cuerpo y mi mente aguantarán esto. No estoy seguro de ser capaz de poder continuar con este ritmo de vida por diez años mas. No lo creo, y tampoco tengo claro que será de mi vida cuando tenga que dejar el trabajo.  No estoy seguro de nada de eso.
Mañana será otro día. Mañana nuevamente a levantarse temprano, ayudar en la preparación de la pequeña para que pueda estar lista para el colegio, tomar desayuno y ducharse. Ir en el metropolitano, atender la consulta, arreglar algunas cuentas, pagar deudas, y nuevamente en casa en la noche, cansado, esperando que suceda el milagro y pueda algún día dejar de preocuparme sobre el factor financiero.
Es cierto, no puedo quejarme, no me va mal. Tengo una vida considerada media alta para los estándares locales, pero el gasto por mantener este ritmo de vida hace que tenga que preocuparme por conseguir el dichoso financiamiento en forma permanente.
Estoy cansado de muchas cosas. Necesito un cambio en forma urgente. La rutina está aniquilando lo poco que me queda de iniciativa.
La rutina me está matando.
Mañana será otro día, y tengo que vencer a la rutina, o morir en el intento......