Cuando muera, si es que llega ese día, en mi epitafio quisiera que pongan: "He vivido".... Es cierto que no tiene nada de original, y probablemente sea mejor: Murió mientras estaba lleno de vida, o la muerte lo alcanzó de sorpresa, o no me lo esperaba, o "vaya, hasta que al fin llegó la hora de descansar". Se que soy uno mas del montón, que estoy lleno de incógnitas, y que no paso de ser un perfecto desconocido para mis vecinos del mismo edificio, y es por esa razón que hoy he decidido poner en blanco y negro lo poco que he aprendido en este tramo recorrido por 42 años de vida, llenos de alegrías, tristezas, amor, lagrimas, odio y un largo etc que mejor lo dejamos ahí.
Empecemos pues.
Cosas que he aprendido (y de pasito lo que me falta al costado):
Empecemos pues.
Cosas que he aprendido (y de pasito lo que me falta al costado):
- Hablo, no muy bien, pero puedo hilvanar unas frases coherentes sin casi tartamudear. Puedo convencer a las personas de mi entorno cercano de lo que creo correcto, pero si son mas de tres personas me siento diezmado y ya no puedo hacer mas nada. No puedo dirigirme a una multitud sin que me suden las manos. No he logrado aprender la oratoria de un político, mucho menos la de un artista o un caudillo.
- Escribo, casi sin fallas ortográficas, gracias a mi escuela primaria y secundaria, incluso puedo redactar cartas, documentos, artículos, y si estoy inspirado hasta llego a componer algunos versos. Eso sí me cuesta mucho decidirme a escribir.
- Escucho, me gusta escuchar a la gente, además se apreciar la buena música, y esto me sirve para poder bailar. No canto, no tengo buena voz.
- Mis manos están entrenadas para múltiples cosas, muy aparte de lo común, puedo utilizar prácticamente cualquier herramienta, electricidad, carpintería, gasfitería son comunes en mi género, aunque también me desenvuelvo regular con la electrónica, ya que puedo armar y desarmar una computadora, un LCD y plasma sin temor a malograr-los, se usar un bisturí, puedo operar un uñero, suturar una herida no importa el tamaño de la misma, puedo amputar un miembro, puedo extraer un apéndice, hacer una cesárea, operar una obstrucción intestinal, colocar un hueso dislocado en su lugar, reducir una fractura y colocar un yeso, opero cataratas, glaucoma, pterigiones (carnosidades), estrabismo, párpados, se reanimar una persona en paro cardiorespiratorio, inclusive a uno muy pequeñito (recién nacidos), incluso puedo intubarlos (no es muy fácil). Uso con facilidad un cuchillo, un machete (¿sabes cortar un árbol de chonta?, yo si se), la moto-sierra es lo mas fácil del mundo. Se usar armas de fuego: una pistola, un fusil, una mini uzi y ametralladora mag, se armarlas y desarmarlas (aprendí en el ejército). Se manejar una bici, una canoa, un peque peque, un deslizador, un cargador frontal y un tractor a orugas. También se preparar algo de comida (anticuchos, parrillas) preparo pisco sour, puedo coser con una aguja y una máquina de coser. Aun no he aprendido a manejar motocicleta, auto y avión. Y no he aprendido a escribir con la izquierda.
- Camino, y camino mucho. He viajado mucho y mis pies han sido mis principales medios de transporte. Han conocido casi todo tipo de terreno, desde alfombras hasta montañas escarpadas, desde pisos de mármol hasta barro fangoso. He caminado en la costa, por el desierto, en la sierra por las cumbres hermosas y la puna hostil, en días preciosos y otros oscuros y lluviosos, en la selva, por lugares soñados para descansar hasta el fango lleno de cuerpos en estado de descomposición (léase la guerra del cenepa). El máximo lugar que han pisado mis feos, chuecos, y fuertes pies ha sido un campo minado. Si, como pocos, he caminado sobre un campo minado, mirando la belleza de esas patas chuecas que tengo, rezando y pidiendo no ser yo la siguiente víctima de esas minas anti-personales. Y ya que estamos en lo de viajar, también he viajado a lomo de mula y de caballo, hasta ser capaz de ensillar un desencillar al mismo, si pues, despues de 1 semana a lomo de bestia, ya puedes entender por que las piernas abiertas de los cow boys. También he viajado en todo tipo de autos, desde los mas fichos, hasta los mas sencillos, he viajado en camionetas, camiones, sobre cajas y sobre pollos, parado, sentado, colgado, he viajado todas las semanas viajes de 1 día, solo y acompañado, he viajado por mar, tierra, aire, he viajado en un helicóptero de guerra, he viajado sobre una canoa por mas de 12 horas, sentado en una posición, bajo el sol inclemente y luego la lluvia incesante, he viajado en una balsa, he viajado solo por la noche, caminando en la puna, o en la selva llena de fango, solo con el ánimo de no perderte, teniendo la fe puesta en que hay algo ahí afuera que te está cuidando. He conocido lugares exóticos, donde pocos se atreven, pues para llegar a ellos hay que caminar 1 día y medio, durmiendo en la intemperie y cruzando lugares llenos de alimañas. He conocido tribus en la selva incomunicados, lugares tan extraños que en ese momento preguntas ¿Dios vino por aquí? Me falta viajar en submarino y en barcos de guerra.
- He tenido mucho amor, aunque para ser justos, ahora tengo mas amor del que merezco. Tengo a mi lado a la mejor mujer del planeta, me entiende a las maravillas, dependo de ella, y tengo el amor de mis hijos, hermanos, padres, tíos, tías, primos, primas, amigos y familiares. He tenido muchas aventuras amorosas, aunque no para llenar toda una historia.
- He estado en una guerra, tuve un grado en el ejército, y tuve la "suerte" de participar en una guerra, estar en el mismo frente de batalla, soportar bombardeos y fuego directo, he disparado en respuesta pero no se si habré lastimado a alguien (en ese momento eso es lo que quería), he visto a mucha gente morir en ese estúpido conflicto, y he ayudado a muchas mas a salvarse. He padecido hambre verdadero, comiendo hierbas, he aprendido que los billetes no sirven para comerlos, he aprendido el verdadero valor de los alimentos, de estar gordito, he construido una cabaña con mis propias manos, he construido mi tarima y he envidiado a todos los que tenían una cama en ese momento. Las heridas aun están abiertas.
- Sigo estudiando, no se cuando parar, aprendo cada día más, y soy un completo ignorante. En medicina he profundizado mis conocimientos en pediatría y neonatología, gineco obstetricia, ecografías, enfermedades infecciosas y endémicas como Dengue, Malaria, uta, Hepatitis A, B, Delta (estuve en una epidemia de hepatitis delta, murió mucha gente), Bartonella, peste bubónica. Aprendí a administrar en salud, tengo dos diplomados en eso, se de mejora continua de la calidad, re-ingeniería, marketing, etc, he sido directivo y jefe de casi todos los cargos en un pequeño hospital, hice mi especialidad y he hecho una maestría en la misma, y he asistido a prácticamente todos los eventos de mi especialidad en el Perú, y ya estoy empezando a salir fuera. Me gusta leer, leo casi todo lo que encuentro. Me falta una gran biblioteca, con los grandes libros de la historia, ya tengo a Cervantes.
- Me gusta comer bien, es una de las razones por la que no me iré del Perú. Acá se come rico, un cevichito de mero, o de conchas negras o de lenguado, o mixto para cuando estas misio, un reventado de cangrejos, un cabrito a la norteña, un cuy chactado, una patasca, un lechon al horno, una pachamanca, anticuchitos de corazón, un pollito a la brasa, un tacu tacu con mariscos, un taipa a la plancha, rocoto relleno, papa a la huancaina, o un simple sanguche con chicharron y camote no se encuentra así nomás. No hay nada que falte. y para tomar, una Inka Kola al polo, o una chelita, o un buen vino, importado eso sí, argentino mejor, o español o francés o italiano si eres exquisito. O si ya eres ducho, un buen pisco y te preparas un chilcano.
- Creo en Díos, pero tengo mis dudas sobre al iglesia católica. Es un tema aparte pero quiero dejar constancia que no he olvidado esto.
En conclusión, ni siquiera se donde empezó todo esto, pero el punto final es que aún tengo mucho por vivir, y dentro de cuarenta años quiero hablar sobre motos, veleros, submarinos y jets.